“La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal”. Eso declaraba en 1937, cuando estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión.

En mi opinión, los recortes del gasto público como los que estamos viviendo, cuando la economía está deprimida, contribuyen a una depresión todavía mayor. La austeridad radical que se está aplicando debería esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación económica.

Por desgracia, en Europa, con la crisis económica y social global actual, los políticos y legisladores apostaron por centrarse en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera de 2008. La conclusión es que 2011 ha acabado con una economía más deprimida y con un desempleo masivo. Desde mi punto de vista, al contrario de lo que se ha hecho, es necesario apostar por el fomento de políticas de expansión temporal del gasto público, impulsado el efecto multiplicador de éste en la economía, lo que permitiría un incremento de la renta disponible y, en definitiva del consumo, posibilitando un crecimiento económico capaz de generar empleo, que debe ser el objetivo prioritario en estos momentos.

Indudablemente, esta política de expansión del gasto público debe hacerse bajo criterios de racionalidad y priorización de aquellas actividades que realmente desarrollen ese efecto multiplicador que se está buscando, quizás de forma muy diferente a como se ha hecho en años en los que nos creíamos ricos. Es necesario entender la austeridad fiscal no como recortes exclusivamente, sino como la obligación que tienen los gobernantes de hacer unas políticas de ejecución del gasto muchos más eficaces y eficientes, desde un punto de vista económico y social.

Así, entiendo que las políticas de gasto público deberían ir materializadas primordialmente hacia: inversión en infraestructuras productivas, inversión en políticas que fomenten el emprendedurismo, inversión en políticas destinadas a la modernización empresarial (tecnológica y de procesos de gestión) e inversiones destinadas al desarrollo de una nueva economía, con el impulso de las energías renovables y el empleo verde.

Siguiendo este razonamiento, es necesario mantener un elevado nivel de inversiones en infraestructuras básicas para el desarrollo futuro, generadoras de actividad para las empresas y generadoras de empleo en el momento más necesario, estableciendo colaboraciones público-privadas en los casos que se entienda necesario. Además de apoyar la conclusión de las infraestructuras de transporte que están siendo acometidas, así como las están proyectadas en la actualidad, también hay que apostar por la realización de aquellas infraestructuras que permitan la prestación de servicios básicos en el territorio, como condición necesaria para nuestro desarrollo y crecimiento económico. Infraestructuras fundamentales tanto para satisfacer las nuevas necesidades de las actividades productivas (agrarias, turísticas, comerciales y logísticas) y de sus individuos, como para solucionar las limitaciones medioambientales, energéticas y de congestión que una economía activa y dinámica genera.

Por ejemplo, si nos referimos a un nivel territorial cercano, es necesario desarrollar urgentemente el proyecto de creación de una plataforma logística intermodal en Albacete que se integre dentro del Plan Estratégico de Impulso al Transporte Ferroviario de Mercancías. El objeto de esta plataforma es que esté basada en un centro intermodal de transportes (ferrocarril, carretera y avión), combinación que posibilita unas capacidades que conviertan a Albacete en una de las ciudades logísticas más importantes de España, con conexiones con los más relevantes centros de producción y consumo europeos. Responsabilidad de nuestros gobernantes es que esta plataforma surja con un determinado nivel de actividad. Y responsabilidad es que seamos capaces de aprovechar nuestro posicionamiento geográfico, sin olvidar que ese posicionamiento también lo tienen otros. Espero que no lleguemos tarde.

Paralelamente, esta inversión debería estar asociada al impulso del parque aeronáutico y logístico en nuestra capital, hay que considerar la influencia positiva que en el desarrollo de nuevos procesos productivos tiene el sector aeronáutico. La generación de nuevos procesos productivos es importante para atraer nuevas empresas y consolidar el sector en la provincia, ya que, en caso contrario, tener una elevada dependencia en torno a una única empresa, en términos de renta y empleo, podría suponer un riesgo a la supervivencia futura del sector en la ciudad. El desarrollo del sector aeronáutico debe ser una oportunidad de atracción de nuevos negocios. Nuestra histórica especialización en actividades vinculadas al mantenimiento de aeronaves debería darnos una oportunidad estratégica en atraer a compañías aéreas que les interese establecer su base logística en Albacete, con precios y tráficos aéreos más competitivos que en otros aeropuertos cercanos. Apostamos por buscar nuestro valor añadido en el sector, convertirlo en estrategia e impulsarlo.

Por otra parte, es fundamental apoyar e impulsar cualquier tipo de iniciativa de apoyo al emprendimiento, ya sea individual o colectiva o en forma de cooperativa que implique al , Diputaciones, Municipios y Empresas, y finalmente a toda la sociedad. Esta cultura emprendedora tiene que llegar a todos los ámbitos. Y sin ningún tipo de dudas desde la Universidad, colaborando activamente con el tejido empresarial.

Vinculadas a estas políticas que promuevan la creación de empresas deberían asociarse medidas fuertemente ligadas al impulso de empresas de economía social (cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción, centros especiales de empleo y/o asociaciones del sector de las personas con discapacidad), con el fin de que se consoliden como un motor fundamental para la expansión y desarrollo de la economía. Por todo ello es necesario incentivar su creación y consolidación, especialmente la de aquellas empresas constituidas por mujeres y jóvenes y en actividades consideradas como nuevos yacimientos de empleo.

Estas políticas de apoyo a la creación de empresas, volviendo al ámbito territorial más cercano, deberían tener como objetivo configurar nuestra provincia como una zona de desarrollo científico y tecnológico, fomentando el desarrollo de sectores innovadores y potenciando también la innovación en sectores más tradicionales. Así, es importante tener en consideración determinados sectores donde apostar por esa creación de empresas de tal forma que consideremos: agricultura, sector aeronáutico, sectores relacionados con la energía y la eficiencia energética, turismo, comercio, sector logístico y sector cultural).

También hay que apostar por el establecimiento de políticas sectoriales que estimulen los procesos de innovación empresarial, tanto innovación y transferencia tecnológica, como innovación en los propios procesos para la gestión empresarial. Lo inteligente para salir de la crisis es más ciencia, más investigación y más innovación. Para afrontar los retos sociales y económicos a corto y medio plazo es importante el apoyo de la economía del conocimiento, estableciendo políticas integrales en el marco de .

En este sentido, no podemos ceñirnos a hablar de investigación y desarrollo haciendo referencia exclusivamente a las mejoras tecnológicas en procesos productivos, sino que también debemos apostar por establecer políticas que posibiliten a las empresas llevar a cabo procesos de modernización de sus técnicas de gestión, sobre todo teniendo en cuenta la tipología de empresas que conforma la inmensa mayoría del tejido empresarial de nuestra provincia.

Por último, siguiendo el razonamiento que estaba llevando a cabo, es necesario demostrar un firme compromiso por el impulso de las energías renovables y la eficiencia energética como respuesta a la creciente preocupación social y económica por aspectos como la reducción de la dependencia energética, las emisiones de gases efecto invernadero, la sostenibilidad y el medio ambiente. El sector energético, apostando por energías renovables y por el ahorro energético, podría ejercer como polo de atracción de empresas vinculadas al mismo. En ambos casos, estamos ante un modelo de negocio que, por sus propias características, puede autofinanciarse (unas por la prima de régimen especial, otras por el ahorro energético que consiguen), por lo que, además, a la posibilidad de crear o consolidar empresas en la ciudad, se le añade la capacidad de ser un nicho económico donde la capacidad emprendedora privada tiene un amplio recorrido.

También se deberían introducir políticas de energía limpia y de ahorro energético en las políticas de movilidad y transporte público. La movilidad orientada al ahorro de energía es el marco para la penetración de vehículos eléctrico, híbridos, a gas, hidrógeno, bicicleta y peatonalización. Asimismo, es fundamental introducir políticas de energía limpia y de ahorro energético en las políticas de urbanismo, puesto que uno de los sectores de más consumo energético y más emisiones de gases de efecto invernadero, en nuestra provincia, es el residencial y de servicios.

Todas estas políticas energéticas serían generadoras de actividad y, por tanto, de empleo.

Para concluir, además de lo señalado, es obligado desarrollar un proceso de planificación estratégica que apueste por un nuevo modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad social, económica, cultural y medioambiental. Dicho modelo productivo debe mejorar los sectores tradicionales, potenciar los emergentes y dinamizar los ligados a la economía verde. Todo ello conllevará más oportunidades de empleo, más eficiencia, más ahorro en la utilización de recursos que nos permita hacer de la lucha contra el cambio climático una oportunidad para el futuro inteligente (TICS) de nuestra economía y nuestras ciudades y pueblos. Es adecuado que las políticas ambientales para mejorar el estado ecológico de la provincia tengan una marcada orientación hacia la protección del territorio con las oportunidades de generar y consolidar empleo verde en el marco de un cambio de modelo productivo más sostenible. Así, se debe apostar por potenciar sectores económicos generadores de empleo verde: agricultura y ganadería más sostenibles y ecológicas, gestión de espacios naturales y zonas forestales, gestión del recurso agua: abastecimiento de agua potable, gestión y tratamiento de residuos, energías renovables, servicios ambientales a empresas y otras entidades y educación e información ambiental.