Estimados lectores, déjenme que les de unas cifras sobre la posición que presenta nuestro país en el mundo, de acuerdo a nuestros niveles de riqueza y bienestar, en definitiva, de prosperidad.

Para ello, ¿vamos a medir el nivel de desarrollo de nuestro país en el 2012 haciendo referencia a nuestro PIB, a nuestro nivel de crecimiento económico? En mi opinión no parece lo más aconsejable. La salud de un país depende de su situación económica, obviamente, pero no solamente de ella. La riqueza del país es un elemento básico, necesario a tener en cuenta, pero hay que considerar más variables que nos determinen la prosperidad del país.

En este sentido, podemos tener en consideración las investigaciones realizadas por el Institute, que lleva a cabo una investigación anual sobre 142 países en el mundo con el objetivo de determinar un índice de prosperidad, sobre la base de los ingresos y bienestar de cada país. El es una organización política independiente, de asesoramiento y apoyo dentro del grupo de empresas Legatum con sede en Londres, Reino Unido. Promueve los principios que impulsan la creación de la prosperidad mundial y la expansión de la libertad humana. Una de sus principales investigaciones es “The Legatum Prosperity Index”, que es la que se analiza en estas líneas.

El análisis de la prosperidad de un país viene establecida a través de la medición de una serie de variables, como son: situación económica, gobernanza, educación, salud, libertad de los ciudadanos, capital social, seguridad y emprendimiento y oportunidades empresariales.

Teniendo en consideración el índice que combina todas estas variables, las posición de España en el mundo, para el año 2012, es la vigesimotercera, la decimoquinta dentro del conjunto de países europeos. Dicha posición es la misma que la de los dos años anteriores, manteniendo el ligero retroceso en nuestro posicionamiento mundial que sufrimos en el 2009, cuando nuestra posición era la vigésima. No obstante, a pesar de la difícil situación que estamos viviendo en nuestro país, seguimos ubicados dentro de los primeros 30 países mundiales en prosperidad.

El top ten de los países con mayor índice de prosperidad, ordenados en el ranking de primero a décimo son: Noruega, Dinamarca, Suecia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Finlandia, Holanda, Suiza e Irlanda. Alemania ocupa la posición decimocuarta y Estados Unidos la decimosegunda. Vemos como siete de los diez países más prósperos son europeos. Si tenemos en cuenta los primeros treinta países, encontramos a veinte europeos. Europa sigue siendo un continente importante, fundamental en el desarrollo del resto de países del mundo. Ha jugado y sigue jugando un fuerte liderazgo mundial que los ciudadanos europeos no deberíamos perder en ningún momento.

Si bien es cierto que España se sitúa dentro de los principales países mundiales, la situación no es la misma para cada una de las variables analizadas. La posición de España para cada una de ellas, comparada con algunos países como Noruega, Dinamarca, Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia o Grecia es la siguiente:

País Economía Emprendimiento Gobernanza Educación Salud Seguridad Libertad Capital social Ranking total
España 40 26 26 10 21 23 18 | 34 | 23
Italia 36 37 39 38 19 42 57 | 38 | 33
Francia 22 21 18 19 9 31 16 | 40 | 21
Dinamarca 19 1 3 16 16 8 7 | 2 | 2
Alemania 6 18 16 15 5 21 12 | 15 | 14
Grecia 85 51 48 35 23 38 121 | 97 | 49
Noruega 2 4 13 6 4 2 6 | 1 | 1
USA 20 12 10 5 2 27 14 | 10 | 12

Como podemos observar, la variable que peor consideración tiene en España, respecto a su posicionamiento global es la Economía (posición 40). Por otra parte, Educación (posición 10) y (posición 18) son los que presentan un mejor posicionamiento, incluso situando a España en el top ten de los países más prósperos en Educación.

Las variables económicas que hacen que España tenga peor situación en el ranking mundial son las políticas macroeconómicas, la satisfacción y las expectativas económicas, fundamentalmente referidas al mercado de trabajo, los pilares para el crecimiento y la eficiencia del sector financiero. El top ten de países que mejores indicadores presentan para estas variables, ordenados en el ranking son Suiza, Noruega, Singapur, Luxemburgo, Suecia, Alemania, Taiwán, Canadá, Hong Kong y Australia.

Haciendo un análisis más concreto, España debe mejorar en aspectos como la confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones financieras (29,9% de los ciudadanos lo creen, frente al 60.90% mundial), las posibilidades de acceso al trabajo (el 6,7% de los ciudadanos consideran que es un buen momento para encontrar trabajo, frente al 35,6% mundial) y, por ende, la tasa de paro (Más del 20%, frente al 9,5 % mundial).

Obviamente, con una crisis económica como las que estamos viviendo, es normal que los ciudadanos enfoquemos nuestra atención sobre estas variables económicas, sintiendo un cierto desasosiego por las situación actual. Estando de acuerdo con ello, la prosperidad de una país no se mide solamente con variables económicas y el posicionamiento de España en el conjunto de los países mundiales sigue contemplando a nuestro país como uno de los más prósperos en el mundo. Lógicamente, es necesario poner nuestra atención en las políticas económicas a emprender puesto que el desarrollo económico es un elemento clave para garantizar la confianza en el país, tanto desde el interior como cuando nos ven desde fuera, y que podría influir negativamente en el resto de indicadores contemplados para medir la prosperidad de un país.

En la otro extremo está la educación, donde nos situamos en el top ten de países mundiales. Los aspectos más destacados dentro de esta variable son: el 92% de los niños tienen oportunidad de aprender, frente al 73% mundial, el 71% de los ciudadanos está satisfecho con la educación, frente al 69,5% mundial; la tasa bruta de matrícula en educación secundaria es del 119%, frente al 82,7% mundial, en matrícula primaria el 99,8%, frente al 92,5% mundial y en matrícula terciaria el 73,2%, frente al 42% mundial.

Nuestro punto fuerte también se sitúa en torno a la libertad personal de los ciudadanos. Cuando los ciudadanos gozan de libertad de expresión, creencias, y la organización, así como la autonomía personal en una sociedad abierta a la diversidad, el país experimenta mayores niveles de ingreso y bienestar. España se encuentra situada muy por encima de la media mundial en aspectos como las libertades civiles, la libertad de elección de los ciudadanos, la integración de las minorías étnicas y la integración de los inmigrantes.

Para concluir este breve análisis, déjenme que haga una pequeña referencia a algunos de los países emergentes (BRIC). Estos ocupan los puestos siguientes: Brasil, 44; China, 55; Rusia, 66 e India, 101. Todos ellos presentan una posición relativa respecto a la variable economía muy por encima del resto de variables. Por ejemplo, China tiene la posición 11, Brasil la 33 o India la 57.

Pero no podemos dejarnos engañarnos con esta situación económica de estos países, puesto que si hacemos referencia a otro tipo de variables, como la Salud, Educación, Seguridad o Libertad ciudadana, estos países deben mejorar todavía mucho. China presente la posición en el ranking 101 en seguridad, 128 en libertad ciudadana o 65 en Gobernanza. Brasil baja a la posición 87 si hablamos de seguridad o a la 79 si hablamos de Educación. La Indica ocupa la posición 114 en seguridad, la 100 en educación o la 67 en libertad de los ciudadanos. El desarrollo de un país no sólo es crecimiento económico.

Si bien es cierto que el peso relativo de estos países en la economía mundial está incrementándose, es necesario que esa evolución se acompañe con un desarrollo en el resto de variables. Solamente se sitúan 14 países europeos en los primeros 30 países en el mundo teniendo en consideración la variable económica.

En el desarrollo económico de los países, Europa ha jugado un papel fundamental, pero sobre todo lo ha hecho en bienestar de sus ciudadanos. En Educación, Salud, Libertad Ciudadana y Seguridad, 23 de los 30 primeros países son Europeos; en Gobernanza 21 de los 30 primeros.

Europa no sale del atolladero, está sumida en una crisis que no parece tener fin. Las instituciones europeas se tambalean debido a la falta de coherencia en sus decisiones y la ausencia de liderazgo político. Algunos agoreros anuncian el principio del fin. Pero el nivel de prosperidad de los países europeos es básico para garantizar la estabilidad mundial. Nuestros dirigentes deberían saberlo y actuar en consecuencia. No retrocedamos en las variables que han caracterizado a nuestro viejo continente, a pesar del coste económico que ello nos ha supuesto. Hagamos un esfuerzo. No basemos todo en políticas de austeridad, puesto que ello hará que retrocedamos no sólo desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista de nuestro bienestar y nuestro estado de protección ciudadana.