Hace unos días se ha generado un “debate” político sobre el deporte en Albacete como consecuencia de una subida de impuestos que ha presentado el Ayuntamiento de Albacete en los servicios que presta el . Algunos la defienden y otros denuncian que el incremento de las tasas recaiga sobre un servicio popular, generalizado y demandado, como es el uso de las instalaciones y los servicios municipales deportivos.

Antes de debatir al respecto de dicha subida, deberíamos de tener claro cuál debería ser el papel que el Ayuntamiento debe jugar en la promoción de actividades deportivas, máxime en una época como la actual, donde todo son recortes y, en muchas ocasiones, ello conlleva dejar de prestar servicios básicos. No podemos hablar de tasas sin tener claro cuál debería ser el papel de nuestro Ayuntamiento en la promoción de actividades deportivas de nuestra ciudad. Si ese debate no se hace, volveremos a cometer un error importante en la gestión de servicios públicos.

Creo que a nadie nos gusta pagar más por algo que estamos usando, pero si a los ciudadanos se nos explican las decisiones y éstas se toman de forma razonada, lo entenderíamos mejor. Quizás es el momento de plantearse la sostenibilidad de la prestación del servicio de deporte que se venía haciendo en Albacete. Unas preguntas sencillas, ¿un club deportivo que se dedica a la promoción del deporte base debería pagar lo mismo por el uso de instalaciones que una peña de aficionados que, después de su jornada laboral, va a practicar un deporte a esas mismas instalaciones municipales? ¿es necesario que el oferte servicio de sauna o baño turco a los ciudadanos? ¿a qué precio? ¿tenemos que subvencionar esa sauna con los impuestos de todos?

En mi opinión, la actividad física y el deporte se articulan como un medio esencial para potenciar la cohesión social de la población, así como el desarrollo cultural y económico de la misma, siendo un elemento básico para conseguir llevar una vida equilibrada y sana.

El deporte para todos está creciendo de forma exponencial debido a varios factores, como la promoción y dinamización del deporte a través de las instituciones públicas (papel prioritario de los entes locales), mayores medios dedicados al ocio y al deporte, así como unos cambios en los modos de vida. El sedentarismo, la concentración en las ciudades y, por ello, la necesidad de ejercitar el cuerpo en busca de un mayor bienestar físico y psíquico, exige el disponer de servicios deportivos acordes con el tiempo disponible y la necesidad de practicar, de forma individual o colectiva, actividades físicas.

Más allá de estas afirmaciones, en las que creo que estamos todos de acuerdo, tendríamos que pensar si el Ayuntamiento debe prestar todas las actividades deportivas que venía haciendo a los precios que lo hacía. Si esa situación es sostenible o no. Debemos ser conscientes de que, de forma general, el precio que cualquier ciudadano pagábamos por la prestación de cualquier servicio de deporte estaba muy por debajo del coste real de dicho servicio, no llegando incluso en ocasiones al 15% de cobertura. Y yo creo que en algunos casos debe seguir siendo así, incluso reducirlo, pero quizás no en todos. En este sentido, en una época tremendamente difícil como la que estamos viviendo, nos deberíamos plantear ¿es obligación de una Administración Pública Local prestar cualquier servicios deportivo a los ciudadanos? ¿qué actividad deportiva es competencia de la ? ¿debe prestar los servicios a cualquier precio? ¿todos los ciudadanos deben ser considerados en las mismas condiciones con independencia de sus ingresos? ¿puede haber una competencia desleal por parte de la Administración respecto a empresas privadas en un servicio que puede no ser considerado como esencial? Lógicamente cada uno de nosotros tendremos algo que opinar al respecto, pero ¿aumentos de tasas o reducciones de servicios a todos por igual?.

En el ámbito en el que estamos hablando, yo creo que el objetivo primordial de una Administración Local debe ser fundamentalmente la promoción del deporte base y la utilización del deporte como forma de integración de ciudadanos con riesgos de exclusión social o de salud.

Hablo de potenciar el deporte base a edades lógicamente tempranas debido a que este colectivo ciudadano es un colectivo prioritario para la sostenibilidad a largo plazo de un proyecto deportivo y de salud. También son las edades donde se inician en el consumo de bebidas alcohólicas y en algunos casos drogas blandas, por lo que el deporte en esa edad es imprescindible para instaurar hábitos saludables.

En este sentido, es importante apoyar a clubs deportivos que dispongan de escuelas con una máxima participación de deportistas de esta ciudad. Con ello se pretende apoyar que se mantengan más equipos en categorías más altas y que puedan ser una motivación para los más jóvenes.

Es prioritario aumentar el número de participantes deportivos en edad escolar, en edades difíciles como, por ejemplo, la categoría infantil, con el paso de los niños y niñas de colegios a institutos, o la junior, con el paso del Instituto a la Universidad, etc. Hay que intentar evitar que se produzca un abandono masivo de la práctica deportiva. Con ello se consigue una mayor cultura del deporte y de la vida sana, y aunque el fin último de la competición a alto nivel no lo pueda alcanzar todo el mundo, si se puede sostener una vida saludable iniciando a la gente con dicha educación.

Es necesario optimizar la gestión del IMD, dándole más dinamismo y con un papel más importante en la promoción de actividades deportivas. No solamente debe ser un mero gestor de instalaciones, sino que realmente debe dinamizar el deporte base de la ciudad de Albacete.

Para cumplir este objetivo, las tasas de utilización de las instalaciones y servicios deportivos municipales deben ser totalmente subvencionadas, puesto que educar con el deporte es salud para toda nuestra sociedad. Aquí no deberíamos hablar de ningún tipo de subida de tasas, más bien, al contrario, deberíamos subvencionar el uso de instalaciones a los clubs que apuesten por la promoción del deporte base. Coste cero para conseguir la promoción del deporte base. Desde mi punto de vista, no tendría ninguna base lógica penalizar más a aquellos clubs que intentan promover el deporte como una forma de educar a nuestra sociedad. No podemos, de ninguna forma, aumentar las tasas a estos clubs, salvo que después se negocie con ellos un sistema de ayudas a medida que compense ese aumento para aquellos que verdaderamente están fomentando el deporte base, según unos criterios negociados con nuestro Ayuntamiento.

Además de tener en consideración una subida o no de las tasas, si estamos hablando de gestionar las actividades deportivas que deberían ser competencia del Ayuntamiento, conjuntamente a ello se debería modificar la política de subvenciones para actividades, clubes e instituciones relacionadas con el deporte. Deben fundamentarse en el número real de participantes en edad escolar y deporte federado, y donde primen la participación de habitantes de Albacete y provincia.

Razonamiento similar podríamos hacer cuando contemplamos el deporte también para conseguir una mayor integración social, como pueden ser inmigrantes, personas con algunas discapacidades, personas mayores…

El resto de actividades deportivas que no se incluyen en las anteriores, el Ayuntamiento debería seguir promoviéndolas, pero quizás a precios distintos. Yo creo que no podemos dejar de prestar servicios públicos, pero, en este caso, el precio a pagar por ello sí que debería ir acercándose lo máximo posible al coste de la prestación del servicio. A nadie nos gusta pagar más, pero si a mí me diesen a elegir, preferiría que mis impuestos se dedicasen a promover el deporte base que a facilitar el acceso a todos los ciudadanos, más allá de cuál sea su nivel de renta, al disfrute de actividades deportivas. Obviamente, entiendo, en este caso, que las tasas deberían adecuarse en función de los ingresos de los usuarios individuales o de las unidades familiares.

No todo el deporte es igual, las competencias de la Administración Local son las que son y no otras, por lo tanto, las tasas no pueden ser las mismas para todos.

Una vez leídas estas líneas vuelvan a plantearse las preguntas: ¿un club deportivo que se dedica a la promoción del deporte base debería pagar lo mismo por el uso de instalaciones que una peña de aficionados? o ¿es necesario que el IMD oferte servicio de sauna o baño turco a todos los ciudadanos subvencionando su coste con los impuestos de todos? Usted tendrá su opinión.

No vale solamente de hablar de subida o bajada de tasas, es necesario gestionar los servicios. Y eso es algo más. Ojalá que quien se decida a hacerlo de verdad tenga mucha suerte.