Como menciona la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (2002), el término transexual, empieza a utilizarse alrededor del año 1940 para denominar a los individuos que desean vivir de forma permanente como miembros del sexo opuesto y que quieren someterse a la cirugía de reasignación de sexo, existiendo pues una incongruencia entre el sexo con el que nacieron y el sexo al que sienten pertenecer.

El sentimiento de pertenecer a un determinado sexo biológica y psicológicamente se llama identidad de sexo o de género. Así mismo, el concepto transgénero, es un término amplio que incluye a las personas que expresan una serie de características de género que no corresponden con las tradicionalmente asociadas a su sexo biológico. Las primeras definiciones sobre el término transgénero serán las del endocrinólogo Harry Benjamín (1950) quien señaló entonces que, si la mente no podía cambiar para adaptarse al cuerpo, entonces el cuerpo debería ser cambiado para adaptarse a la mente.

Desde hace unos años las niñas, niños, adolescentes y jóvenes trans comienza a ser más visibles en nuestra sociedad, y por tanto cada vez hay más jóvenes trans y sus familias que se acercan a sus trabajadores sociales de referencia, a solicitar apoyo a la hora de comenzar el tránsito social o información sobre los procedimientos que algunos de estos jóvenes necesitan a la hora de transitar.

Este tema se suma a los numerosos debates que se están produciendo en la actualidad en torno a la cuestión transexual o transgénero en adolescente, y, especialmente, en torno a la presencia del ámbito de la educación.

Es un hecho que sea la institución educativa la que siga contribuyendo a convertir la diversidad sexual y de género en desigualdad. Cómo, en menor o mayor medida, las personas transexuales suponen en la actualidad, un desafío para la normativa del género, que prevalece en los centros educativos. Que, al igual que el resto de la sociedad, separan a la población desde la infancia en, hombres y mujeres, y en niños y niñas, de forma, perfectamente diferenciadas, y lo que puede llegar a desencadenar en Transfobia Social.

Entendemos transfobia social, como cualquier forma de violencia, discriminación, odio, rechazo, agresividad y actitudes negativas dirigidas hacia las personas trans y/o aquellas personas que transgreden o no encajan en las expectativas sociales sobre las normas de género. Dichas actitudes provocan e incluso pueden llegar a, la estigmatización, discriminación y riesgo de exclusión social de las personas trans en nuestra sociedad.

En cuanto a la vivencia transgénero en el marco educativo, permite conocer y analizar el funcionamiento del género que afecta a toda la comunidad educativa, y que la mayor parte del tiempo permanecen invisibisibilizados.

Así que, desde ámbito del trabajo social, animo a que todos y cada uno de nosotros seamos esos grupos de auto apoyo entre iguales, un espacio primario de socialización y contacto con la realidad trans. Que sirvamos de experiencia para que ayudemos a los jóvenes trans y a sus familias a alejarse de miedos, prejuicios e ideas preconcebidas a través del contacto con otras personas que también han experimentado dicha situación. Y como no, hacer efectivo el artículo de nuestra Constitución Española, y ser todos y cada uno de nosotros iguales ante la ley, sin prejuicios ni desigualdades sociales, y terminar con la sensación de excepcionalidad que algunas personas trans pueden llegar a sufrir.