Desde hace ya algunos años vengo asistiendo a cualquier devenir de mi partido desde el más absoluto de los silencios públicos, a pesar de, como es normal, tener mis propias opiniones y reflexiones sobre cualquier situación vivida por el PSOE. Incluso en esta última época, en la que desde cualquier plataforma de opinión, , o similar he asistido estupefacto a numerosas opiniones, a juicios de valor y a más de una descalificación entre compañeros que, piensen como piensen, o defiendan posiciones antagónicas a otras, lo que son es compañeros y compañeras que se merecen, cuando menos, el respeto que queremos tener para con uno mismo.

En base a ese respeto al que hago referencia quiero en esta ocasión manifestar mis opiniones, como un afiliado más, a un partido que siempre ha estado por encima de cualquier situación personal.

En este proceso de primarias que se ha vivido y en cualquier otro que se dé en un futuro, desde mi opinión, e independientemente del voto que haya reflejado cada uno en la urna, el resultado final pertenece a toda la organización en su conjunto. legitimado para arrogarse como propio el resultado final. No hay ganadores ni perdedores, solo existe un ganador, el partido. Estos días me han sorprendido, por reiteradas, ciertas manifestaciones del portavoz del grupo socialista en el ayuntamiento de Guadalajara, , con las que creo que se pretende más el enfrentamiento o la defensa de ciertas cuitas personales después de diez años estando en la oposición en el Ayuntamiento de Guadalajara, siempre contrarias al interés general y con el consiguiente flaco favor que se ocasiona a lo que verdaderamente debe importarnos como militantes: dar respuesta a los problemas de los ciudadanos desde un partido cada vez más fuerte.

En cualquier campaña electoral, y las primarias internas lo son, las campañas se aderezan con posiciones que obedecen a estrategias, por lo que una vez acabada, cualquier posicionamiento pasa por asumir que el resultado es el mejor para todo el mundo, no para una parte. Solo se gana en la sociedad si se es capaz de sumar, nunca se gana ni restando, ni menoscabando la autoridad que mana de los congresos legítimos de nuestro partido.

Referirse de forma expresa al Secretario General de Castilla-La Mancha y Presidente de la Junta de Comunidades, como un compañero vetado para cualquier posibilidad orgánica futura, es vetar a quien ha sido alcalde de durante ocho años o a quien, al frente del PSOE regional y con todos los militantes junto a él, fue capaz de arrebatar al PP el Gobierno regional después de remar a contra corriente de innumerables cuestiones. O referirse a , alcalde durante ocho años del principal municipio en población tras la ciudad de Guadalajara, legítimamente elegido en el como Secretario General, tras una etapa en la que el poder provincial se difuminó después de doce años de mayorías en la Diputación, quedando en manos del PP y en la que el trabajo político planteaba enormes dificultades logísticas; referirse a ambos como dos compañeros militantes inhabilitados para cualquier cargo orgánico, cuando menos, me parece una osadía, además de que siguen estando legitimados para, junto con los órganos de decisión emanados de los Congresos, continuar tomando las decisiones que son de su competencia.

Como afiliado que soy, nunca voy a vetar a nadie de cara a los nuevos procesos internos. Nadie, absolutamente nadie, está legitimado para hacerlo, y menos aún en estos nuevos tiempos del PSOE, en los que la militancia, tal cual, adquiere la máxima relevancia y el , legitimará un nuevo modelo de partido que afectará a todos los militantes e impregnará a toda la organización, como siempre ha sucedido. Las decisiones que se adopten no son más para unos y menos para otros; lo son para todos y no solo para una parte; esto ha sido y será así. Aunque soy de los que siempre lo ha creído, ahora tampoco dudo que es la hora de la militancia y todos y cada uno de los militantes del PSOE tenemos los mismos derechos y también las mismas oportunidades y obligaciones.

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