A todos en alguna medida nos ha tocado cerca el drama que supone poner la vida boca abajo y enfrentarse a una nueva realidad que no conocemos. Podría hablar de fases, de etapas que se van viviendo, de que todo pasa y finalmente todo va bien, pero que va, hay días en que parece que todo es oscuro, otros en que se comienza a ver la luz, y otros en que realmente no se tienen ganas de nada, pero qué tendrá el ser humano que se rehace, que se rearma y que se vuelve invencible.

Un día se conoce a alguien que está pasando por la misma situación y parece que incluso tus problemas son pequeñitos a su lado, pero no es consuelo, otro día conoces a alguien que te apoya y que conoce una asociación y te unes y escuchas, y tus problemas son parecidos a los de tantos otros, y hay un hombro sobre el que apoyarse, y hay un espíritu de lucha que no habías conocido y te das cuenta de que imposible sólo es una opinión, ¿por qué no? ¿Por qué no vencer todo lo malo?

La política debe decolorarse en temas de discapacidad, debe apoyar desde lejos y con la clara intención de poner medios, los que se necesiten, siendo una prioridad el atender a las necesidades de los colectivos, y escuchar pero no polemizar.

Por eso hoy me permito firmar este escrito de mi puño y letra y al margen de partidos ni idearios, porque todos somos uno en temas de discapacidad y todos tenemos capacidades diferentes.

En el día de la discapacidad mi admiración y respeto a todas las asociaciones y colectivos.