Otro año más, desde 2005, celebramos a nivel mundial el 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, oficialmente conocido como Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Un día en el que reclamamos la no discriminación y el odio hacia las personas que pertenecemos al colectivo LGTBI, el de lesbianas, gais, transexuales, transgénero, bisexuales, intersexuales y toda orientación sexual o identidad de género que no se enmarca dentro de los cánones de nuestra sociedad hetero cis normativa y binaria.

Puede parecer que hoy en día han habido muchos avances desde que en 1990 se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la (OMS), pero a pesar de ciertos avances y leyes en favor de la igualdad de derechos de las personas LGTBI la cruda realidad es diferente.

La LGTBIfobia sigue latente en nuestra sociedad, en nuestro país, en nuestra comunidad autónoma y en cada una de nuestras provincias y municipios. Esta discriminación y rechazo por nuestra realidad se presenta de diferentes maneras, tanto de manera “cognitiva” y “afectiva”, a través de pensamientos propios y teorías o sentimientos de rechazo de una persona hacia nosotras, como de manera “conductual”, expresándose esos pensamientos y sentimientos en comportamientos de exclusión y rechazo activos.

Cuando de manera generalizada se sigue considerando que la visibilidad de las personas LGTBI debe realizarse en la privacidad, que las muestras de afecto se consideran una transgresión o una manera de provocar, que el espacio público en lo relacionado a la afectividad debe ser sólo heterosexual, eso también es LGTBIfobia, la denominada “liberal”.

Pero también existe LGTBIfobia “institucional”, cuando se bloquean determinadas leyes, mociones o bandos, o no se cumplen sus dictámenes, cuando gente se acoge a su “objeción de conciencia”, para no cumplir con los Derechos Humanos de una persona, que espera lo que le pertenece, todo ello también es LGTBIfobia.

Pero también debemos recapacitar de manera interna, la discriminación a una persona, su invisibilidad, tampoco debe permitirse entre nosotras; las personas LGTBI migrantes, mujeres, en exclusión social, racializadas, mayores, con diversidad funcional… todas ellas sufren múltiples discriminaciones, tanto fuera, como dentro de nuestro colectivo, debemos concienciarnos que la lucha debe ser interseccional, que todas tenemos derecho a tener nuestros derechos y nuestro espacio, de tener una voz.

Así este año reclamamos “Solidaridad y Alianzas”, todas las personas debemos unir esfuerzos, ya que no se puede ganar la batalla de forma aislada, no podemos vivir en paz, ni pensar si hemos ganado la lucha, si sólo defendemos nuestros derechos humanos LGTBI, no podemos asegurar los mismos si no se aseguran los de otros grupos vulnerables, porque muchas también formamos parte de ellos.

Otro año más luchamos, pero no sólo contra la LGTBIfobia, porque, ó luchamos contra toda la discriminación, o realmente nunca habremos ganado la plenitud de nuestros derechos.