El próximo 26 de junio estamos convocados de nuevo a elecciones generales. Todos los españoles tenemos una cita con las urnas, pero no una cita más, ni una cita cualquiera, sino la cita más importante que hemos tenido desde las primeras elecciones democráticas de 1977. Una cita con la responsabilidad de configurar el futuro de nuestro país.

Votar es un derecho, pero también es un deber que tenemos todos los españoles con derecho a sufragio, porque de nuestro voto depende lo que sea España en el futuro, lo que queramos ser, y el proyecto que queramos que se lleve a la práctica por el gobierno que resulte ser elegido en las urnas por los españoles.

Y, aunque pueda parecer una frase hecha, he de decir que no todas las formaciones políticas somos iguales. Hay quienes creen que la política es hablar, decir lo que la gente quiere oír, incluso ocultar lo que se va a hacer con la confianza de los ciudadanos-votantes una vez emitido el voto. Hay quienes creemos que hay que decir la verdad, que la confianza del ciudadano-votante no puede ser defraudada, y que los programas y los compromisos que se asumen están para cumplirlos. Y lo creemos firmemente porque en esta vida hay que ser persona “de palabra”, y no decir una cosa cuando se habla y hacer exactamente la contraria cuando se tiene la responsabilidad de gobernar.

En los últimos meses, más bien en el último año, desde las últimas elecciones municipales y autonómicas, hemos podido comprobar como algunas formaciones políticas se presentaron ante los ciudadanos diciendo una cosa, pero tras las votaciones, han hecho todo lo que dijeron que no iban a hacer.

Lo mismo ha sucedido tras las elecciones del 20 de diciembre. El PSOE por boca de su candidato y secretario general, , afirmó que “el PSOE no pactará con el populismo”, con Podemos, con los radicales, que eso era volver a la “falta de libertades”, incluso a las “cartillas de racionamiento”, alertando de que el final del populismo era “la Venezuela de Chaves”. Otras formaciones políticas, como Ciudadanos, prometieron no ofrecer sus votos para hacer presidente a ningún candidato, y eran partidarios de la abstención para que gobernase la lista más votada, para después cambiar de opinión y apoyar al candidato socialista. Los populistas y aquellos que están dispuestos a pactar con ellos, intentan compararnos con países como Venezuela y llevarnos a un régimen de falta de libertades y restricciones como ya empezamos a vivir en Castilla-La Mancha. En el PP lo tuvimos y lo tenemos claro: Tenía y tiene que gobernar la lista más votada y hay que conseguir, al igual que en la época de Transición, la suma de las fuerzas políticas moderadas, evitando un gobierno instalado en el extremismo y la radicalidad.

Tan sólo el PP hemos permanecido invariables en nuestra manera de actuar. Tiene que liderar la formación de gobierno la lista más votada, que para eso habrá recibido la confianza de la mayoría de los ciudadanos. Y, si no puede hacerlo porque no tiene la mayoría suficiente, hay que buscar acuerdos y pactos con los moderados, abandonando la radicalidad que nunca es buena. Ejemplos de esta falta de bondad los tenemos y los estamos viviendo en nuestro país. Varios ejemplos cercanos a nosotros son muy significativos. Así, en Castilla-La Mancha sin ir más lejos, se ha instalado una política “radical” en la que siendo el más votado el PP y habiendo ganado las elecciones, ha sido vetado por el PSOE de y Podemos quienes, a través de un pacto de investidura han implantado en menos de un año de gobierno una política basada en la subida de impuestos y en la restricción de libertades individuales, restricción que también se plantea ahora a nivel nacional, por el candidato Pedro Sánchez. Sirvan como ejemplo también las ciudades de o donde gobierna Podemos gracias al apoyo del PSOE. Extraigamos como conclusión de todo ello que votar al PSOE es lo mismo que votar a Podemos. Tanto monta, monta tanto.

Los ciudadanos queremos gente seria y responsable, que actúe con rigor, y que no utilicen las campañas electorales para mentir y engañar a los ciudadanos-votantes. Necesitamos saber qué van a hacer las diferentes formaciones políticas con la confianza de los votantes, y dados los antecedentes, necesitamos y queremos saber con quién están dispuestos a pactar y a qué precio. No queremos espectáculos mediáticos de cara a la galería, queremos sencillamente la verdad.
Y los que dicen que van a hacer lo que hasta ahora no han hecho, no pueden ser de fiar, simplemente nos están utilizando, y no debemos dejarles, porque hay que ser útil, pero no permitir que nos utilicen nunca.

Que el voto del próximo 26 de junio sirva para mantener a España en la prosperidad, en la garantía de continuar con el crecimiento económico y con la creación de empleo, que sirva para seguir impulsando el bienestar de los españoles y, por supuesto, la unidad de España y la lucha conjunta contra el terrorismo. Que nuestro voto sirva para continuar con el periodo de mayor prosperidad y libertades en España, el nacido de la Constitución Española de 1978. Que nuestro voto no sirva para retroceder y aniquilar este periodo ni para introducir vetos a personas y a proyectos moderados y buenos para nuestro país.

Por eso rechazo cualquier proyecto de personalismos, egos y tutelas, y apelo y pido expresamente un voto útil, el de la apuesta por España y los españoles, el de la apuesta por el interés general y por el gran futuro de este país, que será el que nosotros decidamos con nuestros votos. No permitamos que otros decidan con sus “vetos”, decidamos nosotros con nuestros “votos”. Por eso, en estos momentos, más que nunca, te pido el apoyo para el .

López

Presidenta del