Simplemente escuchar la palabra crítica, nos hace chirriar nuestros pensamientos. Directamente, nos vamos a algo negativo cuando realmente si analizamos todas las acciones de nuestro día a día tenemos muchas más críticas constructivas que nos ayudan a mejorar que negativas.

Todo el mundo tenemos una voz interior crítica. Pero las personas con baja autoestima tienden a tener una crítica patológica más viciosa y expresiva.

Las críticas mantienen registros de los fracasos pero nunca recuerdan los dones o logros, sino que pide que seas mejor y si no eres el mejor, no eres nadie.

En contraposición, cuando recibimos halagos tampoco sabemos gestionarlos. En muchas ocasiones debido a la educación que hemos recibido.

De ahí, que el artículo de hoy nos haga ver cómo podemos hacer frente a las críticas, sacando de ellas lo mejor.

Lo primero y más importante que ha de saberse sobre la crítica es que por distorsionados y falsos que sean sus ataques, siempre se cree. Una crítica intensa y voluble es enormemente “tóxica”. La crítica se origina durante la experiencia más temprana de socialización, a manos de los padres. Es imposible crecer sin haber experimentado un gran número de situaciones de castigo. Todos los niños crecen con residuos emocionales de los gestos prohibitivos. Éstas son las inevitables cicatrices que el crecimiento deja en la autoestima de las personas. Tras este breve análisis de cómo desde pequeños estamos inmersos en el gran mundo de las críticas, el primer paso para comprenderlas es reconocer que todo el mundo tiene necesidades básicas. Todo el mundo necesita sentirse:

  • Seguro y libre de temor

  • Efectivo y competente en el mundo

  • Aceptado por padres y seres queridos

  • Portador de una valía personal y bienestar en la mayoría de las situaciones.

Para conseguir controlar la crítica, primero hay que ser capaz de oírla. Nuestros monólogos interiores, a veces no nos dejan escuchar. Por tanto, es imposible que podamos interpretar la experiencia, resolver el problema y especular sobre el futuro sino hemos escuchado la crítica.

Debemos ser conscientes, que todos tenemos una serie de derechos asertivos. Es decir, derechos que nos hagan sentirnos competentes y con los que poder combatir las críticas. Estos derechos básicos podrían resumirse en:

1.- Cada persona tiene derecho a ser su propio juez.

2.- Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestros comportamientos, siempre y cuando no interfieran en el derecho del prójimo.

3.- Tenemos derecho a definir nuestras propias responsabilidades en los problemas ajenos.

4.- Tenemos derecho a cambiar de parecer.

5.- Tenemos derecho a decir “no lo se”, “no lo entiendo” o “no me importa”

6.- Tenemos derecho a rehusar peticiones sin sentirnos culpables y egoístas. Las personas somos seres con recursos limitados, necesitamos administrarnos para asegurar lo que es más importante de acuerdo con nuestra escala de valores.

7.- Tenemos derecho a ser felices. Satisfacer nuestras necesidades, a lograr nuestros objetivos y a procurarnos un bienestar sin lesionar los derechos ajenos. Grabando a fuego en nuestro cerebro este último punto siete del artículo, ¿te atreverías a escuchar una crítica?

gbntcruza@cop.es

PSICÓLOGA Y COACH

@inmaculadacruza