Esta semana hemos asistido a la composición del primer gobierno de España, desde la transición, compuesto por socialistas y comunistas. Los primeros porque pertenecen a ese partido, al socialista, y los segundos porque han proclamado su comunismo a los cuatro vientos durante estos últimos años.

Es un hecho objetivo que no ha habido un gobierrno de una u otra ideología (si no son la misma) en el mundo que no haya generado pobreza y miseria, tanto material como espiritual pero, siendo ese un gran problema que se nos viene encima, ya que el futuro de generaciones y del propio país está en sus manos, hay otro ulterior y, por lo tanto, más preocupante a mi juicio.

Decía el dramaturgo, novelista y poeta suizo (, 1863-1933) que “la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.

Muchas de las personas que, de una u otra forma, nos dedicamos a la política no creemos que esta sea una característica intrínseca de esta actividad, y luchamos cada día por demostrarlo; pero el socialismo y el comunismo, así como otras ideologías (nacionalsocialismo, fascismo, etc ..) si han demostrado utilizar a los votantes en su propio beneficio.

Y este es el problema al que me refiero. La izquierda, apoyándose en una falsa vocación de servicio, crea cargos y prebendas con el único fin de perpetuarse en el poder y vivir muy bien a costa de los contribuyentes.

Así vemos como el actual gobierno constará de 22 ministerios (con 120 asesores) y 28 secretarías de Estado (con 56 asesores), aumentando el coste en 5 millones de euros al año con respecto al anterior. Una vez más la izquierda, en aras de servir mejor al ciudadano, se sirve de él en cuanto llega al poder; ya que nadie cree que porque haya 22 ministerios y 28 secretarías de Estado, con su corte de asesores, los españoles vayan a obtener un mejor servicio pero, como dijo “el socialismo fracasa cuando se acaba el dinero… de los demás”.

Todavía no conocemos los datos acerca de los delegados del gobierno y demás cargos ad hoc, pero con lo que ya sabemos nos hacemos una idea de la “vocación” de quienes, desde ahora, nos gobiernan. De servicio no, precisamente.

En un estado de derecho el único dique de contención que posee el pueblo para combatir a quién pretende servirse de él es la justicia y, por lo visto también hasta ahora, las intenciones en este ámbito son las mismas.

El gobierno socialcomunista le ha dado la razón a Dumur. Nosotros, desde la más férrea oposición y por el bien de España, trabajaremos por quitársela.

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Presidente .