Según los últimos datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) publicados en el mes de marzo 35.889 jóvenes castellano manchegos menores de 30 años se encuentran en el paro, es decir, un 20% de los y las jóvenes que están en búsqueda de trabajo no lo tienen. Además, el 30% de las personas con sueldos más bajos en España tienen menos de 30 años. No son datos para estar orgullosos.

Seguro que en alguna ocasión hablando con un/a amigo/a, habéis acabado hablando sobre lo poco que cobra, que no llega a fin de mes, que no encuentra un puesto de trabajo para el que se ha estado formando o que cobra menos dinero que su compañero realizando las mismas funciones que él.

Trabajar para ser pobres, esa es la premisa y la realidad de miles de jóvenes de nuestra región; con un presente y futuro muy poco prometedor. Los últimos datos sobre el número de españoles viviendo en el extranjero, tampoco son nada prometedores, ya que son unas 10.152 las personas que salieron de Castilla-La Mancha a lo largo de 2017. Este problema nos influye de forma más directa debido a la fuerte despoblación que sufrimos. Año tras año los y las jóvenes tienen que buscar nuevas oportunidades fuera de nuestra región.

A estos problemas no se les está poniendo solución. Por una parte, tenemos a la , la cual no está centrando sus esfuerzos para que la juventud castellano manchega pueda trabajar en el sector laboral para el que ha estudiado, por lo que se demuestra que la dinámica común es formarse en Castilla-La Mancha y ejercer en otro lugar.

Por otro lado, se encuentra la Junta de Comunidades con , el cual tampoco está llevando una política real para jóvenes. El “Plan Retorno” que se puso en marcha hace unos meses, que tiene como finalidad las bonificaciones a empresas para la contratación de jóvenes y hacer que los que en su día dejaron Castilla-La Mancha regresen mediante becas de desplazamiento, no ha solucionado nada. En la práctica, estas medidas no hacen frente a la alta temporalidad y precarización de los contratos juveniles. Los 3.000 euros que ofrece la Junta no son más que un parche para que las jóvenes que viven fuera de España regresen a una región que sigue teniendo el mismo tejido industrial y donde las condiciones laborales se han visto perjudicadas a lo largo de los últimos años.

Muchos dirán que los datos son mucho mejores, que el paro juvenil ha descendido y que la situación es inmejorable. Pero me gustaría que Emiliano García-Page fuera preguntando joven a joven cuánto cobran y en qué condiciones se encuentran, porque se llevaría una gran sorpresa. ¿Cómo vamos a tener unas pensiones dignas en un futuro, si estamos cotizando sueldos bajísimos?, ¿cómo vamos a independizarnos si apenas llegamos a cubrir las necesidades más básicas?, ¿cómo vamos a poder ahorrar si la mayoría de nuestros contratos son temporales?

En definitiva, ser joven en 2018 y vivir en Castilla-La Mancha es una “profesión” de riesgo.

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Responsable del Área de Juventud de IU CLM.