Hoy, la conmemoración a nivel mundial se centrará en las soluciones y oportunidades para los países, las empresas y comunidades para “Dejar el hábito” y eliminar el uso del carbón en sus economías y estilos de vida, en definitiva, luchar contra el Cambio Climático.

El cambio climático constituye, en estos momentos, uno de los ejes centrales en torno al cual gira la preocupación medioambiental, tanto en el ámbito más puramente científico como en el de la sociedad en general. La razón para este reciente protagonismo del clima entre la población puede deberse tanto a un aumento de la información disponible a todos los niveles como a la creciente preocupación ciudadana sobre las consecuencias de nuestros actos sobre el medio natural.

Desde que se celebra este día, las Naciones Unidas han centrado la temática sobre este fenómeno al menos en cinco ocasiones, y la primera vez fue en la década de los años 80, hace unos veinte años. Una preocupación que no es nueva y queda bien lejos de ser una moda.

A lo largo del año pasado fuimos testigos de la relevancia mundial que el cambio climático tenía. Lo pudimos comprobar en Valencia, en Bali y también aquí, en nuestra región. Celebramos en Albacete la Primera Convención sobre Cambio Climático y Sostenibilidad en España, a la que acudieron más de 1.000 personas y aprobamos la Declaración de Albacete contra el Cambio Climático por unanimidad.

Dentro de unos días se constituirá la Comisión Regional de Coordinación de Políticas de Cambio Climático, de la que forman parte todas las Consejerías del Gobierno con competencias en algunas de la materias relacionadas con el cambio climático: industria, energía, transporte, vivienda, salud, agricultura, etc. Su función principal será desarrollar la Estrategia Regional de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático e impulsar el Pacto Regional contra el Cambio Climático.

En Albacete hubo un consenso generalizado de que este fenómeno era necesario combatirlo entre todos, como también estuvimos de acuerdo en que había posibilidades de esperanza y de futuro porque nos ayudaría a desarrollar todo un nuevo mundo tecnológico respetuoso con el medio ambiente. Como dijo Jeremy Rifkin, asesor personal de Al Gore, nos encontramos a las puertas de la tercera revolución industrial.

El Gobierno del presidente José María Barreda está comprometido frente al cambio climático y así mismo lo manifestó en las Cortes Regionales el día de su investidura como Presidente de Castilla-La Mancha. Sus palabras fueron claras. “Vamos a presentar un Pacto con toda la sociedad de Castilla-La Mancha para luchar contra el cambio climático”. Y en ello estamos.

Muchas han sido ya las actuaciones del Gobierno regional frente al cambio climático que nos han colocado a la vanguardia de la producción de energías limpias y del incremento de los sumideros naturales de carbono a través de la reforestación y el fomento de los bosques.

No en vano, los datos del Inventario Forestal Nacional y un estudio de la Universidad de Sevilla nos indican que nuestros bosques arbolados acumulan alrededor de 300 millones de toneladas y son capaces de fijar 12,5 millones de toneladas al año. Una cantidad que se ve incrementada con la producción agrícola en cultivos leñosos tan importantes para Castilla-La Mancha, como son la vid y el olivo.

Pero son necesarias más acciones para detener y disminuir las emisiones mundiales de los gases de efecto invernadero. Es esencial que se dé una transición hacia una economía de bajo consumo de carbón. El acceso hacia la energía más limpia y ecológica se dará de forma más rápida y difundida, así como nuevas oportunidades de empleo y la reducción en la contaminación urbana y doméstica. Todos nosotros debemos esforzarnos en emitir menos.

Hay una manera sencilla de hacerlo. Apaga el interruptor. Te invito a dejar el hábito.