Yo sé que no es políticamente correcto lo que voy a decir, pero tanta amenaza, tanto asustar a la gente, tanto publicar los fallecidos por la gripe de uno en uno (que casi siempre es por alguna dolencia previa), … me obligan en conciencia a sincerarme públicamente y a decirle a la ministra de sanidad, que nos quiere vacunar a todos los docentes, y al presidente de algún sindicato del gremio que dice que vamos a caer todos, que no, que yo no me voy a vacunar de la .

Ya está bien de generar cortinas de humo para que no se hable de otra cosa. Ya está bien de hacer todos el juego. Y ya está bien de enriquecer a las industrias farmacéuticas que son las únicas que ganan (Bueno, además de Donald Rumsfield y sus secuaces).

Reconozco que, pese a mi condición de docente, no me vacuno ningún año, y que aunque esté teóricamente entre los casos de riesgo, no tengo mas infecciones víricas que cualquier otro mortal. Obviamente respeto a quien lo hace todos los años, y lógicamente ahora, a quien también lo haga. No se entienda que yo estoy llamando irresponsablemente a la desobediencia sanitaria.

Lo que sí pretendo con este artículo es protestar por toda esta campaña del miedo que empezó anunciando una pandemia ya en México, y un primer caso español en Almansa, y que está camino de la paranoia con titulares de pánico que nos la correlacionan con el aumento de la crisis y con campañas como la del “No beses, ni des la mano; dí hola” que nos llevan a actuar como si todos estuviéramos en cuarentena.

Y todo ello con una docena de muertes, cuando la gripe común o estacional, se lleva desgraciadamente a 500.000 personas en el mundo (unas 3000 en España), que aquejadas de alguna enfermedad, se le complica por una simple gripe.

También para denunciar ese negocio de millones de dólares que hay tras esta histeria colectiva, y por supuesto, evidenciar que se use como una cortina de humo, para desviar la atención sobre los verdaderos responsables de esta crisis sistémica, tanto mundial como Española.

Y finalmente para rechazar la hipocresía mundial que permite que dos millones de niños mueran cada año en el mundo por la malaria; otros dos millones de infantes fallezcan por la diarrea, y cerca de diez millones de personas sucumban cada año por enfermedades que hoy son curables y están erradicadas en el primer mundo, unas enfermedades mas mortales que esta enfermedad de moda.

No entro en cuestiones médicas sobre si la vacuna sirve más o menos o si solo acorta dos días el curso normal de la enfermedad. No entro tampoco en correlacionarla con su homónima gripe aviar, que también se anuncio como pandemia y para la que se vendieron los “tamiflús” como rosquillas. No entro en que un mes antes de surgir todo esto, las acciones de empresas farmacéuticas como Roche o Glaxo (las grandes beneficiadas) estaban bajando considerablemente y tres meses después están subiendo como la espuma. Y no entro a juzgar el célebre vídeo llamado “operación pandemia” –que adjunto- u otros tantos similares, que advierten con amplia profusión de datos muchas de estas cuestiones. Prefiero que juzgue el lector/a o vidente por sí mismos.

Hagamos lo que hagamos, seamos higiénicos, lavémonos las manos, bebamos muchos líquidos, tomemos una buena alimentación y vayamos al médico si los síntomas reviste mayor gravedad. Si cogemos la gripe, a curarla y una semana a la cama, que nos vendrá bien, pero, sobre todo, tratemos de ser felices y de hacerlos a los demás. ¡Ah! y de besar, todo lo que podamos y nos dejen. Que tengan un buen día.

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