Causan verdadero estupor las manifestaciones del concejal de urbanismo de , Sr. Sabrido, recogidas por la prensa del día 21/10/2019, con referencia a las actuaciones previstas por el Ayuntamiento en la Vega Baja y su Plan Especial, y mucho más después de la denuncia por expoliación de Toledo presentada ante el por miembros de la , Sociedad, y Cultura” en febrero de 2019 y después del reciente Informe de ICOMOS sobre la Vega Baja. El Ayuntamiento muestra una vez más su incapacidad para dar respuesta a los hechos que amenazan gravemente la conservación de valores patrimoniales y paisajísticos que son de todos, de los ciudadanos de Toledo y del mundo, y que el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades tienen la obligación de proteger, conservar y poner en valor, desde luego no de destruir y dilapidar como vienen haciendo una y otra vez y como al parecer seguirán haciendo. ¿Qué otra cosa es sino destrucción del patrimonio: el Edificio de la Consejería de Obras Publicas sobre instalaciones de época romana vinculadas al Circo Romano, las caóticas y desordenadas construcciones de San Pedro el Verde, la desmesurada volumetría y altura de la residencia de la Tercera Edad en el edificio remodelado del antiguo , con 7 plantas sobre rasante, los bloques en construcción en la ampliación de , con alturas y volumetría también desmedidas y color disonante, la prevista construcción de un cuartel para la Guardia Civil, y todo eso en zona arqueológica y de protección de paisaje, según disposiciones que se suceden desde la declaración de la ciudad como Conjunto Histórico en 1940 hasta el Plan Especial de 1997, pasando por las Instrucciones de la Dirección General de Bellas Artes de 1968, y las calificaciones como Ciudad Patrimonio de la Humanidad de 1986 y Ciudad de Valor Universal Excepcional de 2013. Seguro que tanto la Sra. alcaldesa como el concejal de urbanismo sabrán que todas esas disposiciones establecen condicionantes para la urbanización y construcción en el conjunto de la ciudad y especialmente en esas zonas que forman parte de la legalidad vigente y que por lo tanto hay que respetar. ¿A cuento de qué, si no fuera así, habría venido la denuncia por expoliación de patrimonio ante el Ministerio de Cultura? ¿Y las requisitorias de información sobre los hechos denunciados de la Dirección General de Bellas Artes al Ayuntamiento y la JCCLM, recibidas en julio de 2019? ¿Y el informe totalmente alarmista de ICOMOS y otros que aún puedan llegar?

Tras todos estos hechos, ¿cómo es posible que el Ayuntamiento siga hablando siempre de lo mismo, y con idéntica vaguedad y vaciedad en el manejo de contenidos y conceptos? No hay respuesta a los hechos denunciados, sólo declaraciones de que “no se construirán 1.300 en el BIC Vega Baja”, lo que es fácil de entender, puesto que legalmente no se pueden levantar ahí a pesar de que el Ayuntamiento y la JCCLM las hayan previsto así en la Modificación 28, aprobada el 28 de diciembre de 2018. Por eso mismo, no puede resultar más sorprendente para cualquier observador que esas 1.300 viviendas figuren con todo detalle en el texto de la Modificación 28, cuya anulación viene solicitando insistentemente la Plataforma “Toledo, Sociedad, ”. Y por si fuera poco, ¿qué dice el Ayuntamiento de las 300 viviendas aprobadas en la UA del Circo Romano y de las 98 en la UA del Cristo de la Vega, en buena parte con multifamiliares de 5 plantas? Es así como el Ayuntamiento y la JCCLM piensan respetar su obligación de proteger el patrimonio de la ciudad, sus vestigios arqueológicos y su paisaje, en una palabra, todo lo que ambas administraciones, y también el Estado, están obligados a preservar de acuerdo con la Constitución española, la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985 y la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla la Mancha de 2013.

Habría forma de saber también lo qué quiere decir el Ayuntamiento cuando alude a un Plan Especial con el apoyo de “expertos en cultura y patrimonio”. ¿De dónde saldrán expertos de esa naturaleza capaces de legitimar sobre la Vega Baja y su prolongación en La Peraleda más de 6.000 viviendas según las Modificaciones 28 y 29, el único documento legal para ese espacio emanado del Ayuntamiento? ¿Garantizarán esos expertos lo que señala el Sr, Sabrido, “la preservación de los restos arqueológicos con el desarrollo de la ciudad”, sobre todo cuando por desarrollo se entiende la construcción de más de 6.000 viviendas a uno y otro lado del río? También sorprende la diferenciación y contraposición entre “restos arqueológicos” y el concepto de “desarrollo urbano”, ¿pero es que los restos arqueológicos no favorecen e impulsan el desarrollo urbano en cualquier ciudad que tenga la suerte de disponer de ellos, como es el caso de Toledo? ¿Cómo el Ayuntamiento puede hacer compatible conservación del patrimonio (yacimiento y paisaje) con su entusiasmo por la Modificación 28, que llega al máximo al insistir como prueba de máxima bondad que fue “aprobada por unanimidad por todos los grupos políticos” y cuando se subraya que “no se han alterado los aprovechamientos urbanísticos de Vega Baja”? Cierto es que sí estamos de acuerdo con esa afirmación, puesto que las Modificaciones 28 y 29 no son sino un subterfugio para mantener en la zona y en La Peraleda, todo lo previsto y dispuesto por el anulado POM de 2007, por más que la alcaldesa y el concejal de urbanismo se proclamen entusiastas defensores del patrimonio. En cualquier caso, es evidente que las declaraciones procedentes del Ayuntamiento y con ellas los objetivos del Plan Especial que se prepara, no son sino un magnífico ejemplo de lo que coloquialmente se denomina “soplar y sorber al mismo tiempo”, lo que siempre es harto difícil: por un lado, se dice que se protegerá el patrimonio, no sabemos cómo y cuál, y por otro, se sostiene que “no se alteran los aprovechamientos urbanísticos contemplados”, por lo tanto, no cabe entender más que la construcción de las 1.689 viviendas en las UA previstas en la Modificación 28 en la Vega Baja, el Cuartel de la Guardia Civil en la Zona dotacional, y más de 5.000 en La Peraleda, según la Modificación 29. En el mejor de los casos, aunque no se construyeran las 1.300 viviendas sobre el BIC Vega Baja, todavía quedarían 398 que se levantarían en el entorno del Circo Romano y el Cristo de la Vega.

De todos modos, una vez mas y confiando en la buena voluntad del Ayuntamiento para resolver los problemas urbanísticos de la ciudad, dentro de los que se incluyen los valores medioambientales y de protección del patrimonio y del paisaje, desde la Plataforma “Toledo, Sociedad, patrimonio y Cultura”, nos ofrecemos para intentar mostrar al Ayuntamiento y a la Junta de Comunidades que urbanismo y patrimonio sí son compatibles, pero sin construir nuevas viviendas en la Vega Baja y en La Peraleda, y sabiendo que sin respetar la conservación de los vestigios del pasado y los valores del paisaje, no hay urbanismo sostenible, y menos en una ciudad como la nuestra y en unos tiempos como los actuales, lo único que habría es un urbanismo despilfarrador y destructor de elementos identitarios que también son patrimonio de la humanidad. Conscientes de que ese ofrecimiento no será tenido en cuenta y menos un posible debate público sobre la Vega Baja y La Peraleda, que en definitiva lo seria sobre el proyecto de ciudad inexistente, por lo tanto, también sobre el casco histórico, Safont y otros barrios, repetimos nuestra tesis: la Vega Baja y la Peraleda son partes de un mismo espacio y una misma zona arqueológica y de protección de paisaje, sea cual sea el criterio científico o legal que se quiera adoptar, por lo tanto, solicitamos que no se construya ninguna vivienda más en la zona, tal como lo dice también el Informe de ICOMOS. Proponemos que se ponga fin al abandono de las excavaciones realizadas y se avance en la identificación y puesta en valor de los restos arqueológicos, y que se ordene posteriormente toda la zona para mostrar esos vestigios y acometer estrategias de naturalización o enverdecimiento que favorezcan las actividades de ocio, recreo y encuentro, y por supuesto, la mejora medioambiental, incluidas las aguas y márgenes del río. Así, la Vega Baja y La Peraleda no podrán ser considerados vacíos urbanos, como no lo son en el parque del Retiro y de La , sino todo lo contrario, piezas indispensables para la calidad de vida que adquieren significado renovado en un contexto de lucha contra el cambio climático y de avances dentro de la transición ecológica.