En estos momentos, en que la Violencia de Género nos tiene a todas y a todos horrorizados, esta es una realidad invisible, una realidad que se oculta entre una supuesta diversión y luces de neón pero que constituye una de las formas de violencia más terrible y aceptada que se conocen.

Entre 40 y 42 millones de personas son prostituidas en el mundo, el 80% son mujeres y niñas.

La nos dice que el 90% de las mujeres prostituidas lo son contra su voluntad, 9 de cada 10 mujeres son forzadas, engañadas, secuestradas, robadas, compradas y vendidas. El mito de la prostituta libre, es eso, un mito, y la mayor de las injusticias porque mientras exista una sola mujer traficada, no puede considerarse a la prostitución una forma de libertad.

El pasado año se pudieron detectar en España 14.000 esclavas sexuales y sólo se detecta 1 de cada 20 casos. En menores, la realidad es aún más oscura y no hay datos fiables pero, la policía alerta del aumento constante y alarmante de menores prostituidas, de hombres que demandan niñas.

Niñas compradas, engañadas pensando que les ofrecen un futuro para ayudar a sus familias, niñas robadas a la vida. Niñas provenientes de países pobres, principalmente Paraguay, República Dominicana y el África subsahariana. Las españolas constituyen una minoría, pero las hay, y van también en aumento. La mayoría son captadas por internet a cambio de dinero fácil o promesas de ser modelos.

La mal llamada industria del sexo, porque no es una industria, es una red criminal organizada que se lucra de la vejación de mujeres y niñas, pues bien este negocio mueve 10 MILLONES DE EUROS en España, un negocio muy lucrativo que muchos partidos políticos y organizaciones, que se dicen progresistas, piden legalizar pasando a considerarlo un trabajo como otro.

Desde el PSOE, tenemos una postura clara: no puede considerarse trabajo la explotación de mujeres y niñas, no puede legalizarse la esclavitud y la violencia, y por eso creemos en la abolición de la prostitución. Y nos preguntamos, y les invitamos a reflexionar sobre el tema: Si la prostitución es un trabajo cualquiera ¿ustedes lo querrían para sus hijas?

Esta realidad, esta forma socialmente aceptada de violencia hacia las mujeres, no podría darse si no existiera demanda, si no hubiera hombres que demandaran mujeres para satisfacer sus deseos. Sin clientes no hay prostitución, sin clientes no hay trata.

Y, sin embargo, y tristemente, somos el tercer país del mundo en consumo de prostitución por detrás de Tailandia y Puerto Rico. Somos el primer país de Europa en demanda de prostitución.

El 40% de los hombres ha pagado alguna vez por sexo, 4 de cada 10 hombres, y no creen que la prostitución sea una forma de violencia. Cuesta pensar que alguien sea capaz de imaginar que, para una mujer sola, encerrada en un prostíbulo, obligada a entregar todo el dinero que gana, amenaza ella y su familia y sometida a tanto riesgo físico y mental, cuesta creer que alguien piense que esto no es violencia, que es diversión. No se puede satisfacer un deseo a costa del sufrimiento de una mujer, de una niña…

El 80% de los clubs de alterne que hay en España, se encuentran en Castilla-La Mancha.

Este es un problema social que nos afecta a todas y a todos, y que estamos llamados a visibilizar como primera forma de luchar por su erradicación. La educación de nuestras niñas y niños, de las y los adolescentes resulta primordial para alejarlos de las redes de trata o para evitar que se conviertan en consumidores de prostitución, en hombres que utilizan a mujeres como objetos de usar y tirar.

La educación afectivo-sexual resulta primordial, porque si no educamos, la pornografía se encargará de hacerlo y es gratuita, la tienen a un clic, con solo un teléfono pueden acceder a ella. La pornografía es la teoría, la prostitución y la violación es la práctica. Nadie es ajeno al alarmante aumento de casos de violaciones, muchas de ellas en grupo, y es que si se educan en la violencia, practicarán la violencia.

Desde el gobierno socialista de Castilla-La Mancha, con nuestra Ley de Violencia de Género, queda claro que la prostitución es violencia de género y se trabaja de manera intensa desde la Consejería de Igualdad con programas de sensibilización y divulgación para la prevención del consumo de prostitución entre jóvenes. En palabras de nuestra consejera, : “aunque sepamos que la tarea que tenemos enfrente es ingente, no debemos cejar en el empeño de conseguir una sociedad más justa y, por ende, más feliz para quienes la conforman”.

Es tarea de todas y de todos visibilizar y luchar contra esta lacra social. Es tarea de los hombres negarse a participar en esta deshumanización de las mujeres, censurar a quién acaba la fiesta en un prostíbulo, y decirle alto y claro SIN TI, NO HAY TRATA.