Los próximos días 28 y 29 de Octubre se celebrará el del de Castilla-La Mancha, después de que los militantes eligieran por vez primera directamente a su Secretario General el 30 de Septiembre pasado. En cifras redondas, fue el elegido con un 71% de los votos y el otro candidato, , declarado sanchista, obtuvo el 29%. Como hecho destacado hay que resaltar que el actual Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha no solo consolidó el voto de los militantes que votaron a en las pasadas elecciones para Secretario General , sino que atrajo a muchos militantes que votaron a Patxi López y a , máxime cuando este último ganó de forma inesperada en el conjunto de Castilla-La Mancha (solo en Cuenca ganó ). otra manera, obtuvo, en porcentaje, aproximadamente más de un 30% de votos de los que en su día consiguió Susana.

La primera evidencia a destacar es la fortaleza del liderazgo de en la región, elemento que quizás llevó a actuales miembros castellano-manchegos de la Comisión Ejecutiva Federal a no postularse como candidatos alternativos al Presidente regional, lo que por otra parte pone de manifiesto la valentía mostrada por Blanco y quiénes le apoyaron, con un programa serio, coherente y buscando la implementación de las resoluciones del del PSOE, en especial por lo que se refiere al nuevo modelo de Partido.

Constatada esta primera y gran evidencia, un grave error interpretativo por parte de Emiliano sería pensar que las bases apoyan un enquistamiento en la región del llamado “susanismo”, en el que él ha ocupado un lugar destacado, para llegado el momento, minar nuevamente a Pedro Sánchez como Secretario General y volver a reproducir hechos del pasado, que han sido de los momentos más traumáticos vividos por el Partido Socialista en su historia reciente.

Lo correcto sería, sin embargo, en mi opinión, extraer la consecuencia de que, si bien le ha sido otorgada una gran confianza por la militancia para dirigir el Partido, la militancia castellano-manchega al aprobar muy mayoritariamente también un nuevo modelo de Partido salido del , manifiesta su voluntad de no querer más barones territoriales, que asentados en un poder piramidal y clientelar en un territorio determinado, socaven y debiliten la dirección nacional del Partido.

Por ello, el elegido en las urnas Secretario General por los militantes debería:

1) Mostrar en el próximo Congreso regional, más allá de la retórica, su compromiso con el nuevo modelo de Partido salido del 39 Congreso, apartando de los órganos de dirección a los responsables orgánicos que en el pasado han dado pruebas frecuentes y contumaces de no creer en ese partido abierto, democrático y participativo, en conexión con la sociedad, demasiado susceptibles a la menor crítica razonada y constructiva de los militantes, haciendo del partido una organización cuartelaria más que una organización socialista que se enriquece con el debate y la discusión democrática de sus militantes, viva y transformadora de los elementos negativos de la sociedad, como el intelectual orgánico colectivo, en definición gramsciana, que debe ser nuestro partido.

2) No seguir la estela de Susana Díaz y salir del Congreso Regional con una dirección monolítica de seguidores, castigando a sus opositores, sino dando participación e integrar a muchos militantes que se identifican con las tesis del 39 Congreso, pues se trata de articular e implementar en la región dichas tesis y no del continuismo político orgánico e ideológico.

3) Nombrar un Vicesecretario General y un Secretario de Organización que se dediquen solo al Partido para fortalecerlo y abrirlo a la sociedad, incrementando la afiliación, que atraiga a las nuevas generaciones, como instrumento y herramienta de cambio y de combatir las injusticias y desigualdades, orgullosos de pertenecer a él y de ser socialistas. De esa manera, a parte evidentemente de las políticas que se hagan desde el Gobierno regional, el futuro del socialismo en la región será más claro y halagüeño.

En mi opinión, de esta manera, tanto el Partido como Emiliano García Page saldrían más reforzados, el primero en unidad e integración y más fuerte ante el principal adversario que es el , en liderazgo político y social.

No me gustaría terminar sin señalar que el año que viene va a ser un año complicado y difícil, bajo el punto de vista político, tanto a nivel nacional como regional. A la vista está el problema catalán, la posibilidad de elecciones en España, sin descartar en absoluto, que Podemos en Castilla-La Mancha deje caer el Gobierno. Un partido socialista unido, integrador y fraternal, donde todos los militantes se sientan a gusto y útiles en su militancia y no perseguidos, a pesar de la valía de muchos, por poderes orgánicos personalistas, va a ser clave en el devenir.