Muchos habrán visto la película “La pesca de salmón en Yemen”, producida en el Reino Unido y estrenada en 2011. La película, dirigida por Lasse Hallström con guion basado en una novela del mismo título de Paul Torday y editada en castellano por Publicaciones y Ediciones Salamandra en 2007, narra la historia de un acaudalado jeque empeñado en importar la pesca de salmón con mosca en Yemen, para lo que requiere los servicios del doctor Alfred Jones, experto en piscicultura que tras fuerte resistencia por lo disparatado del proyecto aceptará colaborar por la presión de un ambicioso asesor del primer ministro que ve en la acción una oportunidad para mejorar el prestigio del Reino Unido en Oriente Medio y, de paso, consolidar su futuro político.

En , el pasado 26 de septiembre, el ayuntamiento aprobaba el informe municipal vinculante sobre el Proyecto de Singular Interés de “Puy du Fou”, sometido por segunda vez a información pública por resolución de la Consejería de Fomento. De nuevo, el gobierno municipal y la mayoría de los partidos lo han vuelto a apoyar con entusiasmo, convencidos de sus beneficios para Toledo. Según declaraciones de sus miembros en prensa, las cifras de negocio para el sector turístico serán fabulosas, con ampliación de la temporada y un incremento de la ocupación hotelera del 42 % (por cierto, sorprendente, puesto que ya en 2017 era del 57,7 % en la ciudad), y con la seguridad de resolver cualquier afección negativa a la fauna o a las personas una vez operativo el parque. A su vez, todos los actores de la vida política, económica, social, cultural y de los medios de comunicación trasladados gratuitamente a Francia para contemplar en directo los espectáculos históricos representados allí por más 2.400 actores en un escenario de 23 hectáreas, con 2500 empleados y el apoyo de 4000 voluntarios, combinados con efectos espectaculares de agua, luz y sonido, fuegos artificiales y uso de drones, participan del mismo entusiasmo.

En ese contexto, los paralelismos entre la película “La pesca de salmón en Yemen” y “Puy du Fou” en Toledo no pueden ser mayores. Ambos proyectos coinciden en las actitudes de las personas y en lo disparatado de acciones que pretenden transformar el espacio y la naturaleza en función de intereses particulares. La finca de Zurraquín se asienta en un medio natural de excepcional belleza por su emplazamiento sobre la plataforma estructural de los Montes de Toledo, a 150 metros sobre el Valle del Tajo, con fuertes pendientes en el escalón de falla que desciende hacía el río, y un relieve suavemente accidentado en la parte alta, en la que se encajan los cursos de agua que vierten al Tajo. Es un espacio con abundante vegetación, encinas, enebros, pinos de repoblación, sotobosque y cultivos, que funciona como pulmón de aire de Toledo por la dirección de los vientos, y con una variada fauna, todo en un ambiente de calma que facilita la biodiversidad, de modo que cualquier paseante contemplará águilas, buitres, ciervos o corzos entre otros, y oirá el canto de los pájaros. En fin, es un ambiente natural construido a lo largo de siglos y transformado por la lenta acción del hombre pero siempre en equilibrio con el medio. Por esas razones ese espacio mereció la calificación de “uso rural no urbanizable” en el PGMOU de 1986 y de “uso rural de especial protección paisajística, ambiental y forestal” en el POM de 2007. Ante ese remanso de la naturaleza bien conservado dentro de Toledo, pero lejos del ruido y apartado de sus ambientes más urbanizados, es comprensible que todos los invitados al parque “Puy du Fou” en Les Epesses se sientan deslumbrados ante sus escenografías y narraciones para un público más atraído por el colorido, el sonido y la luminotecnia de un supuesto viaje al pasado que por el rigor de la historia. ¿Qué más da que las cuadrigas romanas corran en un anfiteatro y no en un circo como sucedía en ? ¡Mejor eso que las ruinas de nuestro circo romano!, durante generaciones utilizado como cantera, y ahora sitiado por los nuevos bloques de la Vega Baja. ¿Por qué Toledo no puede tener su “Puy du Fou”, con sus grandes chorros de agua saliendo de un lago de 2,5 metros de profundidad donde apenas hay agua, y un rio de 550 metros de largo, siempre con agua, no como el arroyo de la Cierva o el Guajaraz? ¿Y por qué no tener más árboles que ahora, incluso con plantas exóticas y suelo artificial? ¿Qué importa que desaparezcan águilas, buitres, ciervos, corzos, conejos…? ¿Acaso no vamos a tener, como en Francia, caballos, burros, bueyes y vacas, cabras, corderos, cerdos, rapaces y aves de corral, palomas, conejos, y hasta dromedarios?, aunque sea en cautividad y por exigencias del espectáculo.

El principal inconveniente es la escasez de agua y las temperaturas, como en “La pesca de Salmón en Yemen”. Las precipitaciones anuales medias son de 389 mm, la media de julio es de 26 grados, con picos de 42 grados, y la de enero, de 5,8 grados, con una variación anual de 20,2 grados, lo que impone un doble reposo al ciclo vegetativo, propio de una zona de clima mediterráneo continental. Mientras, en Les Epesses, con un clima oceánico, el agua es abundante, con 947 mm des precipitaciones medias anuales, una temperatura media de 17,7 grados en julio y de 0,6 grados en invierno. Además, los suelos de Toledo son delgados y ácidos y no retienen el agua, a veces son suelos de raña, y siempre sobre rocas ígneas y metamórficas que afloran frecuentemente, lo que condición la vegetación y dificulta el crecimiento de las plantas. Pero la empresa “Puy du Fou” está dispuesta a cambiar todo hasta convertir la zona en una “Isla de frescor“, comparable al parque del Retiro en , nos garantiza un paisaje verde, húmedo y agradable para el paseo y disfrute de los espectáculos de día, aun bajo temperaturas de 42 grados. El único problema es la necesidad de un elevado consumo de agua, pero el ayuntamiento ya se ha comprometido a proporcionar la que se necesite desde el Cerro de los Palos, y la empresa añade posibles captaciones de agua del Tajo, todo para asegurar la nebulización de los paseos y la humectación a diario del parque para reducir riesgos de incendios, demostrada la imposibilidad de sondeos para aprovechar aguas subterráneas por infiltración. Sea como sea, nada que objetar para conseguir el deseado cambio de paisaje, pero sorprende que una ciudad que se moviliza con razón contra el trasvase del Tajo, quede indiferente antes posibles reducciones de agua para las localidades de su entorno en periodos de sequía, y en todo caso, ante una pérdida más de caudal para el Tajo, aunque eso sólo lo vea Talavera de la Reina. Por otro lado, el proyecto propone sustituir los cielos estrellados por el resplandor de la luminotecnia de los espectáculos nocturnos y de los fuegos artificiales, que serán disfrutados durante buena parte del año desde otras zonas de la ciudad, entre ellas Valparaiso y la Legua. Los urbanizaciones más próximas, como Montesión de Toledo y el Robledal de Guadamur, podrán oír el ruido de los espectáculos día y noche, pero eso sí, siempre dentro de los niveles sonoros permitidos por las Ordenanzas municipales y con la confianza de que serán reducidos una vez que el parque entre en funcionamiento. Lo más molesto serán las 8 deflagraciones simultáneas de 105 decibelios previstas todas las noches a 120 metros de altura. Es de esperar que los vecinos de estas zonas urbanas se acostumbren a vivir con ruido todo el año y a refugiarse en el interior de sus viviendas en verano. No obstante, nada que no sea compensado por la satisfacción de tener la “Isla de Frescor” del parque a 300 metros de Montesión y a 4,5 kilómetros del casco histórico, y las ventajas para todos los ciudadanos que supondrá la llegada de más de dos millones de visitantes nuevos al año, que sumados a los tres actuales harán un total de cinco. Tampoco ha de interpretarse como un mal mayor la pérdida de calidad del aire por los más de 4000 vehículos y 89 autobuses que acudirán a diario al parque. Las substancias contaminantes (monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre en especial) arrastradas por los vientos pueden perjudicar la salud de las personas y contribuir al deterioro de los monumentos, pero también se supone que no será nada grave, a pesar de que ya existen registros de mala calidad del aire en determinados días, sobre todo en situaciones anticiclónicas y de intensa radiación de solar que hace aumentar los niveles de ozono troposférico, y en episodios frecuentes de llegada de polvo africano.

De todos modos, no hay que inquietarse, al igual que para la pesca de salmón en la película se construye una gigantesca presa en el desierto, Toledo tendrá su “Puy du Fou”, la ciudad alcanzará grados máximos de modernidad, ya no sólo será conocida por El Greco, sus monumentos, la herencia de las tres culturas y sus paisajes, sino también por su parque temático, que se convertirá con seguridad en su principal motivo de atracción y de dinamismo urbano. Por fin llegaran tantos turistas que tendrán que solicitar reserva anticipada para visitar el casco histórico, todos estaremos orgullosos de nuestra “Isla de frescor” en pleno verano, con la tranquilidad añadida, como se dice en la memoria del proyecto, de que el parque no incidirá negativamente en el cambio climático. Y todo esto habrá sido posible gracias a unas cuantas personas visionarias y con capacidad de decisión, como los personajes de la película, el jeque árabe empeñado en la pesca de salmones en Yemen, el ambicioso político del Reino Unido y el experto en piscicultura, todos colaborando para mejorar el paisaje y superar las limitaciones impuestas por la naturaleza y el lugar, y el resto de personas, todas contentas y satisfechas, pues de otro modo no se podrían pescar salmones en Yemen y Toledo nunca tendría un paisaje siempre verde y húmedo, además de resolver el desempleo de la región. El único inconveniente, es que al final de la película, las perspectivas de pescar salmones en Yemen saltan por los aires debido a la rotura de la presa. Esperemos que no suceda lo mismo en Toledo, que el experimento no termine con la simple destrucción del único espacio natural y de calidad bien conservado dentro de su término municipal, que las voladuras previstas para acondicionar los terrenos y facilitar su transformación no resulten muy molestas y, sobre todo, que no haya que acudir al rescate del proyecto con el dinero de los contribuyentes. Es muy deseable que la declaración de proyecto singular de interés no suponga una maniobra encubierta de urbanización a partir de un suelo de uso rural, que es realmente lo que supone la ocupación de esa zona por un uso terciario, de ocio, como el que se propone, y su utilización masiva por más de 12.000 visitantes, con todos los efectos que eso comporta para el territorio, si es que se cumplieran realmente las previsiones de los promotores del negocio.