Hay quien está tan contento porque se ha subido el mínimo. ¡Qué ignorancia o qué descaro! Esa mínima subida de tasas es el 15% en primera matrícula, un incremento que jamás se había producido. Hasta ahora, y durante los últimos 10 años al menos, la revisión anual de las tasas universitarias en Castilla-La Mancha era el incremento del IPC, justo la subida general de los precios que establece el índice de precios de consumo.

Un 15% es una subida espectacular, eso sí en la zona baja del rango que se había aprobado del 15 al 25%. Pero, ¿quién ha aprobado esa horquilla para el incremento de tasas?: la Conferencia General de Política Universitaria, la misma entidad que anteriormente venía aprobado una horquilla que iba entre el incremento anual en el mes de Abril del IPC y 4 puntos más. Por cierto que este año el incremento del IPC de abril a abril ha sido del 2,1%, por lo que de haberse aplicado lo que venía siendo habitual, la horquilla para incremento de tasas habría variado entre el 2,1 y el 6,1%. O sea, que el “mínimo posible” es al menos el doble del máximo de lo que venía siendo hasta ahora.

¿Quién forma parte de esa Conferencia que aprueba esa subida de tasas? La preside el ministro de Educación, , y además de miembros del equipo del , está constituida por los consejeros de Educación del Comunidades Autónomas. Está claro que la decisión de subir las tasas entre el doble y el triple de lo que venía siendo habitual no es ajena a quien decide que “sólo” sea el 15%.

Podría pensarse que ésta es una fórmula para mejorar la financiación de las universidades, por cierto curiosa forma de entender la colaboración público-privada, pero no es así al menos en Castilla-La Mancha, donde la subida de tasas se acompaña en los presupuestos con una disminución de la subvención a la UCLM adicional a la drástica rebaja anunciada hace meses por la presidenta de la Comunidad Autónoma.

La subida de tasas universitarias está asociada a una disminución de las becas en el ámbito nacional, a una desaparición en los presupuestos regionales de las tradicionales partidas de becas complementarias, de excelencia o Erasmus, y a un abandono del mejor sistema de residencias universitarias en España; está asociada también un recorte de la financiación universitaria que hará inviable una oferta docente de calidad y al olvido de la actividad investigadora y de la formación de nuevos científicos.

En conjunto, la acción del en relación con la universidad y los universitarios, sean alumnos o docentes, parece encaminada a retrotraer la situación universitaria a etapas anteriores al estado autonómico: menos oferta y más inaccesible, junto con una nueva versión del desafortunado “que inventen ellos”.

En fin un panorama triste que no se merecen los ciudadanos de Castilla-La Mancha. ¿Es realmente necesario?

. Catedrático de la