Una bodega patrocinada por notables empresarios

Bodegas Martúe se encuentra en La Guardia, Toledo, zona con unas condiciones ambientales excelentes para conseguir caldos de calidad, elaborados exclusivamente de uvas propias cultivadas en un entorno muy próximo a la bodega.

La iniciativa nació a finales de la década de los 80 y principios de los 90, cuando la familia González Borrego plantó las dos primeras hectáreas de Cabernet en La Guardia por su vinculación familiar por línea paterna con este pueblo manchego.

Consolidado el viñedo, en el año 2000 esta familia toledana decidió iniciar un ambicioso proyecto: la creación de una bodega propia a través de la constitución de una sociedad, de la que Fausto González es el socio mayoritario mientras que el resto se encuentra repartido entre dos socios de referencia, el actor Emilio Aragón y Carlos Cutillas, importante empresario, así como dos amigos de la familia, Ángel García Cordero y Javier Aliño, que poseen un pequeño porcentaje de la sociedad.

Fausto González Borrego, principal promotor del proyecto, reconoce que aunque la creación de la bodega era un sueño muy deseado, “fue una salida ante la continua bajada del precio de la uva”, confiesa, aclarando que “si hubiera sido rentable la vid probablemente hubiera retardado la creación de la bodega”.

Equipada con la técnica más avanzada

En una bodega de 2.700 metros cuadrados, Ignacio de Miguel, enólogo de Bodegas Martúe, conjuga a la perfección las variedades de uva cultivadas en Campo Martuela y El Casar.

Equipada con los más modernos avances técnicos, la bodega posee una instalación de selección y clasificación de la uva, depósitos de fermentación controlada de 15.000 y de 20.000 litros, bombas peristálticas de trasiego de uva para evitar el aplastamiento, prensas neumáticas, equipo de frío controlado por ordenador, así como embotelladora y etiquetadora propia.

Bajo la bodega, excavada en un sótano de 1.000 metros cuadrados se encuentra la nave de crianza a una profundidad de 7 metros bajo el nivel del suelo a fin de garantizar unas condiciones idóneas de humedad (75%) y temperatura de crianza (16 grados) durante todo el año. La crianza se realiza en 1.000 barricas nuevas de roble, 80% francés y el resto americano, que prestan su sabor al vino, aunque en opinión de Fausto, el 70% de la calidad depende de la materia prima, otorgando el resto del porcentaje a la elaboración y a la barrica.

Aunque es fundamental la imagen –botella, etiqueta, etc.-, continúa, “evidentemente lo más importante es la calidad del vino”, matiza González Borrego.

Elaboración de vinos para todos los gustos

En cualquier actividad, el mayor reto existente es la comercialización. Bodegas Martúe, consciente de este hecho ha encaminado su producción hacia la elaboración de vinos comerciales: “Los vinos que más producción tienen hay que hacerlos comerciales, fáciles de beber y de entender, que al consumidor le gusten sin saber por qué. Nosotros no hacemos vinos sólo para profesionales, potentes y muy estructurados, sino que nuestra intención es popularizar el consumo y, lejos del elitismo, buscamos que la gente se inicie porque cualquier persona, sin tener una cultura muy extensa de vino, sabe lo que le gusta y lo que no”, defiende Julián Rodríguez Abad, director comercial de la Bodega.

Bajo el punto de vista de Julián, para popularizar el vino hay que fomentar su consumo, “que es la manera de ir ganando adeptos. Para ello, habría que difundir en la sociedad que el vino está considerado como un alimento dentro de nuestra dieta mediterránea, que su consumo moderado es saludable y, además, es cultura”, argumenta.

Por ello, Julián se manifiesta a favor de cualquier iniciativa que apoye el consumo de vino comercialmente hablando, donde evidentemente el tema del precio es crucial: “Los precios no pueden ser muy elevados, tiene que haber una buena relación entre la calidad y el precio”, señala.

Por otra parte, la hostelería es otro sector muy implicado en la comercialización del vino, por lo que los profesionales de la hostelería también deberían incentivar el consumo promoviendo iniciativas, “con las que nosotros incondicionalmente colaboraremos”, garantiza Julián.

Ante la queja de muchos consumidores sobre el precio del vino en los restaurantes, cree que, si bien los servicios que ofrecen los restauradores hay que pagarlos, “bajar un poco los precios sería una manera de colaborar con el sector vitivinícola”, advierte, indicando que una de las opciones para facilitar la comercialización en este sentido y de disfrutar de un buen vino sin un coste alto sería la venta por vasos, “sobre todo para la juventud, que no tiene un poder adquisitivo muy fuerte”, propone.

Viñedo propio con siete variedades de uva

En 110 hectáreas repartidas en dos fincas, Campo Martuela y El Casar, se extiende el viñedo de Bodegas Martúe en el que se cultivan seis variedades tintas y una blanca.

La finca Campo Martuela, ubicada a 400 metros de la bodega, “tiene un alto porcentaje de subsuelo calizo, lo que da unos vinos muy finos, mientras que El Casar, a tan sólo cuatro kilómetros hacia el Oeste, es muchísimo más arcillosa y la temperatura es más cálida, con dos o tres grados de diferencia respecto a Campo Martuela que está en una zona más fría”, distingue Fausto González.

En cuanto a las variedades, en el primer terreno que se comenzó a plantar en 1990, Campo Martuela, se cultivan cinco variedades tintas: Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Syrah, “una de las variedades más antiguas que hay en La Mancha, después de las cepas de este tipo de uva del Marqués de Griñón y Manzaneque”, apunta Fausto.

A partir del año 2000 se plantaron las mismas variedades en El Casar, además de la novedosa Malbec y de la uva blanca Chardonnay.

Martúe 2004 Especial, ya está en el mercado

Bajo la Indicación Geográfica “Vinos de la Tierra de Castilla”, los caldos de esta bodega empiezan a competir en el mercado con la primera elaboración embotellada en julio de 2002, Martúe 2001 (55% Tempranillo, 30% Cabernet Sauvignon y 15% Syrah).

De la cosecha del año pasado, se acaba de lanzar el Chardonnay 2006, la quinta añada de este vino 100% Chardonnay. De uvas propias procedentes de la finca El Casar, Martúe Chardonnay 2006 es un blanco con mucho cuerpo y una gran intensidad, con mucha madera y muy versátil para combinar con una gran variedad de platos. Para su elaboración, Martúe Chardonnay 2006 ha sido fermentado parcialmente, en un 20%, en barrica nueva de roble francés procediendo luego a su ensamblaje con el otro 80% que había fermentado en depósitos de acero inoxidable a baja temperatura.

Además, acaba de salir al mercado Martúe 2004 Especial, ensamblaje de tres variedades, Merlot, Syrah y Cabernet Savignon, que ha sido fermentado 14 meses en barrica.

Más apoyos a la comercialización

Sobre la propuesta de la Comisión Europea para la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino que propone la reducción de 400.000 hectáreas en todo el territorio europeo en un plazo de cinco años, como solución a los excedentes en la producción, Fausto González manifiesta estar en desacuerdo con esta propuesta, en primer lugar, porque no hay que olvidar que en los últimos años se han llevado a cabo Planes de Reestructuración del Viñedo encaminados hacia la profesionalización y la calidad del sector.

En segundo lugar, continúa, de ejecutarse la propuesta, se tendrían que imponer una serie de condiciones de arranque y, sobre todo, “habría que establecer un sistema, mediante el cual haya un control de producciones y una regulación del rango de calidad”, establece.

Junto a la propuesta de Bruselas, se da la paradoja de que se conceden ayudas para realizar inversiones en el sector vitivinícola: “Nos ayudan a crear pero lo que tienen que hacer es apoyarnos para vender, que es lo más difícil. Nos dan para inversiones y, sin embargo, nos están cortando las alas a la hora de comercializar, con lo que nos dan por un lado y nos quitan por otro”, opina Fausto.

Chile, el competidor más peligroso

Actualmente, Bodegas Martúe destina, aproximadamente, un 78% de su producción al mercado nacional y un 22% a la exportación, principalmente a Europa -Bélgica, Holanda, Dinamarca, Inglaterra e Irlanda-, aunque también ha abierto mercado en países como China, Japón, México o Venezuela.

En cuanto a la competencia que encuentran los vinos de Castilla-La Mancha en el mercado nacional, Julián muestra optimismo al afirmar que, aunque sigue suponiendo un esfuerzo dar a conocer la calidad de los caldos castellano-manchegos frente a otras zonas sobradamente consolidadas, cada vez cuesta menos abrirse camino en el mercado nacional.

Otro escollo importante con el que se encuentran los vinos de la Región en su comercialización es la existencia en el mercado internacional de nuevos países emergentes, denominados en términos vitivinícolas Nuevo Mundo, que están ganando posiciones muy rápidamente a costa de los países productores tradicionales. Para Julián, “el competidor más peligroso es el chileno, por su importante potencial, seguido del australiano y el sudafricano, que tiene gran extensión de producción y capacidad para abaratar costes, por lo que son muy competitivos en precio y en calidad”, considera el Director Comercial.

Bodegas Martúe apuesta fuerte por el enoturismo

Bodegas Martúe ofrece a los amantes del vino y a cualquier persona que tenga una inquietud por acercarse a este mundo diversas actividades.

Por ello, sus proyectos de futuro están encaminados en este sentido porque, según indica Fausto González, “tenemos una producción totalmente limitada y tampoco vamos a plantar más viñedo”, advierte, para confirmar que, una vez consolidado el viñedo, la elaboración de unos caldos a partir de viñedo propio y su comercialización, el gran reto de Bodegas Martúe en la actualidad es incentivar esta bodega como destino turístico, una actividad en las que las 30 bodegas castellano-manchegas, distribuidas entre Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, están apostando a través de la Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha, creada hace un año con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y “de la que Julián Rodríguez, director comercial de Bodegas Martúe, es vicepresidente”, señala Fausto, corroborando así la firme apuesta de su bodega por el proyecto turístico.

Aunque esta propuesta de convertir el vino y su cultura en un reclamo turístico es una iniciativa nacida de la Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha, Martúe, al igual que otras bodegas de la Región, hace tiempo que ofrece rutas y actividades, entre las que se incluyen la visita al viñedo y la explicación del cultivo del mismo, la demostración del proceso de elaboración del vino, así como la realización de catas. El proyecto más inmediato de Martúe es hacer un pabellón para la celebración de eventos de empresa, en los que el vino sea el protagonista.

Bajo el punto de vista de Julián, Martúe cuenta para esta oferta con una ventaja muy importante, su cercanía a Madrid, “un punto a favor que debemos aprovechar porque, indudablemente, hasta ahora muchos pueblos de La Rioja han estado acaparando el mercado cuando nosotros estamos muchísimo más cerca”, significa el Director Comercial.

En este sentido, para las 30 bodegas que se agrupan bajo el paraguas de la Asociación de Enoturismo, la Feria Internacional de Turismo (FITUR) ha supuesto un importante impulso para esta propuesta turística, en la que “estamos muy ilusionados y dispuestos a que todas las personas interesadas por la cultura del vino la conozcan”, manifiesta Julián Rodríguez, director comercial de Martúe, una de las bodegas con mayor proyección de Castilla-La Mancha.

Martúe obtendrá pronto la calificación de Pago

A pesar de que los vinos elaborados en Bodegas Martúe se comercializan bajo la Indicación Geográfica Vinos de la Tierra de Castilla, en opinión de Julián Rodríguez Abad, director comercial de Bodegas Martúe, lo más importante para la comercialización del vino es su nombre propio: “Nuestro argumento de venta no puede ser la zona sino nuestra marca”, estima, precisando que quizá la existencia de varias de zonas de referencia vitivinícola dentro del territorio castellano-manchego puede confundir al consumidor no profesional que lo que busca es beber un vino agradable sabiendo simplemente de qué zona genérica proviene.

Bajo el punto de vista del promotor de Bodegas Martúe, Fausto González Borrego, “la Indicación Geográfica “Vinos de la Tierra de Castilla” fue una apuesta bastante ambiciosa que está dando muy buenos resultados”, apunta, mostrando, ante todo, su confianza en las oportunidades que tiene Castilla-La Mancha en el sector y valorando la situación actual de los vinos de la Región: “Es un lujo viajar al extranjero y ver fuera los vinos castellano-manchegos”, destaca.

En la actualidad, se está tramitando la obtención de la calificación de Pago de las dos fincas, tanto de Campo Martuela como de El Casar. De hecho, “ya hemos obtenido el certificado de calidad, la ISO 9001, nos han auditado hace poco y ya tenemos el sello”, concreta Fausto.