Vinos innovadores de calidad

Con la ilusión propia del emprendedor, el matrimonio formado por Carmen Fernández Montes y Rafael Gismero Cano compró en 1998 una finca en Monreal del Llano, provincia de Cuenca, con el fin de plantar viñedo y construir una bodega para la elaboración de vinos propios.

En 2001 se llevó a cabo la plantación de cuatro variedades, Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Tempranillo, en las 83 hectáreas que conforman el viñedo de MontReaga, distribuido en parcelas y subparcelas en función del tipo de vino que produce.

A 750 metros de altitud, “la finca está muy bien situada, al norte del viñedo de Castilla-La Mancha, donde tanto el terreno como las condiciones climatológicas favorecen la calidad de los vinos”, destaca Carmen Fernández, propietaria de MontReaga.

Con el firme objetivo de convertirse en un Pago Vitivinícola que defina la calidad de unos vinos castellano-manchegos innovadores, MontReaga está elaborando monovarietales y vinos de coupage muy característicos de la zona, ya que “tenemos un clima ideal para hacer una producción muy dirigida que nos permita diferenciarnos de los demás vinos”, asegura Carmen.

En cuanto a las infraestructuras, se trata de un complejo totalmente adaptado al mundo del vino, un viñedo y una bodega incorporada al mismo para que todos los procesos sean rápidos y precisos, en una construcción que se identifica mucho con el paraje y que ha sido totalmente adaptada a las necesidades de cada una de las fases que conlleva la elaboración de buenos caldos.

Prácticas vinícolas por parcelas

El viñedo de MontReaga está dividido en parcelas según el tipo de vino a los que se va a destinar la producción, realizándose un exhaustivo seguimiento para conseguir de cada parcela las características peculiares que optimizan la calidad de los vinos. Así, se realizan podas en invierno y primavera y vendimias en verde, que se complementan con otra selección antes de la recolección, un momento que se cuida muy especialmente, puesto que “nunca hacemos una vendimia seguida, sino que se elige el mejor momento para cada variedad mediante constantes muestreos de maduración del viñedo”, indica Carmen.

Para el enólogo de MontReaga, Juan Fuentes Rus, el objetivo de todo el proceso de producción del viñedo es conseguir la mejor uva, para lo cual, más importante que los cuidados a la hora de quitar la uva de la cepa, es el proceso posterior en el que “una cuidada selección manual del producto nos permite eliminar todas aquellas partículas indeseables y a partir de ese momento intentar respetar al máximo las características propias de la uva”, prioriza el Enólogo.

En cuanto al tipo de madera para los vinos de crianza en barrica, “el referente de calidad siempre es el roble francés, puesto que permite que los vinos conserven su materia prima, los aromas y los sabores propios de cada una de las variedades, dándole la madera, además, ese toque especiado para redondear los vinos”, apunta Carmen, matizando que también se ha utilizado en alguna ocasión el roble americano, así como maderas rusas y lituanas para realizar nuevas experiencias y seguimientos en maderas distintas.

Por otra parte, Carmen Fernández, toda una experta en el sector vitivinícola, puntualiza que la barrica se debe utilizar durante cuatro años porque cuando la madera es joven la aportación de aromas al vino es directa pero con el tiempo va disminuyendo esa aportación, con lo cual cuando la madera tiene más de cuatro años da igual que el vino esté en crianza o no.

Amplia gama de vinos

MontReaga irrumpió en el mercado con Isola, un coupage de Syrah y Tempranillo, que consiguió colocarse entre los doce finalistas de “Primer 2004”, la Séptima Muestra de Vinos de Maceración Carbónica. En opinión de Carmen, Isola fue una buena carta de presentación para MontReaga: “Sorprendió mucho cuando lo presentamos en ‘Primer’ porque era algo muy nuevo, un coupage de Syrah y Tempranillo, y quedamos muy bien clasificados, no sólo por petición del jurado sino también del público. Fue todo un empuje que nos hizo pensar que entrábamos en el mundo del vino por buen camino”, considera.

Tras este éxito con su primer vino, MontReaga continuó su andadura sacando Tempo, 50% Merlot y 50% Cabernet, elaborado mediante el sistema tradicional de larga maceración, con ocho meses de crianza en barricas de roble francés, “un vino afrutado, fácil de beber y muy redondo, para maridar con cualquier plato y disfrutar comiendo”, define, para continuar enumerando los siguientes caldos que ha ido sacando al mercado esta bodega: “MontReaga La Esencia, cien por cien Syrah, un vino muy balsámico y complejo en el que la fruta aparece en todo su esplendor; Blanco de MontReaga, un vino blanco “Único”; Isola rosado, Merlot cien por cien, con el que rompimos la imagen de los rosados a nivel popular puesto que es un vino muy afrutado, los aromas son de frutas ácidas como la grosella o la granada; y Viña Aránzazu, también cien por cien Merlot y con diez meses de crianza en tina de roble francés.

Además de vinos tintos, rosados y blancos, esta bodega ha elaborado un vino dulce cuyo nombre es el de la hermana del rey Arturo, Fata Morgana, “una hechicera que hacía sus pócimas con la finalidad de encantar a la Corte”, aclara, para explicar que se optó por esta denominación porque “Fata Morgana es la pócima de MontReaga, sorprendente y capaz de entusiasmar, un dulce totalmente distinto que en lugar de ser empalagoso es muy fresco porque está hecho con Merlot cien por cien”, subraya.

MontReaga, una bodega que marca la diferencia tanto interior como exteriormente

La principal meta de MontReaga es marcar una diferenciación en todo su conjunto, intentando ser distinto a cualquier otro en todos los aspectos, no sólo en el cualitativo desde el punto de vista organoléptico sino también en la apariencia, y por ello sus botellas llaman la atención por simbolizar lo que tienen dentro cada una de ellas, “es fundamental que al consumidor, cuando vea una botella, automáticamente le venga a la cabeza el reflejo de lo cree que hay dentro”, señala el enólogo Juan Fuente.

Por ello, la etiqueta de estos vinos no consiste en una clasificación de vinos por variedades sino que refleja la personalidad del vino. Por ejemplo, Isola, representa la frescura con un fondo blanco y unas amapolas rojas, “una flor que se marchita con el tiempo, al igual que el vino joven que hay que cambiar cada añada”, explica Carmen, para añadir que la etiqueta de Tempo, pensando en el piano, recoge los colores beis y negro para simbolizar el tempo que se ha necesitado para realizar un vino más complejo. Por su calidad y singularidad, MontReaga ha sido digno merecedor de numerosos reconocimientos, empezando por el primer producto lanzado al mercado, Isola, dos veces elegido, en 2004 y en 2005, entre los 12 finalistas que se seleccionan en la Muestra de Vinos de Maceración Carbónica. También ha logrado premios a nivel internacional, especialmente este año 2007, en el que ha obtenido distinciones en Bélgica, Francia y Alemania.

Sauvignon Blanc, la perla de MontReaga

MontReaga ha ampliado su gama de vinos tintos y rosados con Blanco de MontReaga, de producción limitada, que Carmen considera “la perla de MontReaga, nuestra joya”, encomia. Elaborado de forma tradicional con crianza en barrica de roble francés durante cinco meses, es un vino blanco serio y muy aromático, ya que su estancia en barrica le confiere personalidad y mucha calidad.

El secreto del éxito de este vino, al igual que el resto de la gama de MontReaga, reside en la innovación y originalidad: “Hemos roto moldes saltándonos todas las reglas enológicas que tradicionalmente se tienen establecidas para elaborar vinos blancos, por lo que son vinos trabajados como si fueran tintos, macerados y con una selección de la uva extraordinaria”, distingue el enólogo de MontReaga. De esta forma, continúa, “hemos seguido un nivel de excelencia en todos los aspectos: trabajar con maderas extraordinarias, con un nivel de madurez perfecto, con una selección en viña que tampoco es habitual en la uva blanca, quitando racimos. En definitiva, una serie de procesos que no son los típicos en la elaboración de vinos blancos, en los que se busca más la frescura, el vino alegre y fresquito para tomar el aperitivo, sin embargo, nosotros hemos optado por hacer un vino tremendamente serio”, matiza Juan Fuente.

Importancia de la comercialización

Para Carmen, la comercialización es la asignatura fuerte de cualquier industria y en este sentido “MontReaga está apostando fuerte por presentarse a nivel nacional en cada una de las distintas provincias, en la mayoría de las cuales estamos ya bien situados”, asevera.

En lo que se refiere a nivel internacional, MontReaga se ha introducido en algunos países como Estados Unidos, Japón o China y, según los estudios de mercado realizados, Carmen asegura que las posibilidades de entrar en nuevos mercados en este próximo año se multiplicarán.

Concretamente, Carmen cree que el mercado chino ofrece una gran oportunidad, sobre todo en lo referente a vinos de calidad, por lo que “para nosotros puede ser un buen mercado en nuestros objetivos, puesto que al tener mucha capacidad tendremos más posibilidades de meter más calidades en China que en cualquier otro país”, deduce Carmen.

Consciente de que una bodega nueva tarda tiempo en ganar mercados, para el enólogo de MontReaga, lo fundamental es “abrir muchas líneas de trabajo con el fin de buscar nuestro sitio; no podemos decirle a la gente lo que tiene que beber, sino que será ella la que nos diga a nosotros qué es lo que quiere beber, y lo sabremos cuando seamos capaces de llegar a muchos mercados de los que recibiremos esa información y eso no se hace ni en un año ni en dos ni en diez”, observa el Enólogo.

Tempo La Espera y MontReaga Clásico

A partir del mes de octubre, MontReaga hará la presentación de dos vinos nuevos dentro de la línea Tempo y MontReaga, con los que, en opinión de Juan Fuente, MontReaga va a empezar a ser realmente un pago a través de grandes vinos, estructurados y muy hechos.

Mientras que el vino Tempo que se ha comercializado hasta ahora ha estado ocho meses en barrica, el nuevo vino de esta línea, al que se le dará el nombre de Tempo La Espera, tendrá mayor selección de uva y más tiempo en barrica, “un vino que sea para nosotros la alta gama de Merlot y Cabernet, en un 50%, precisa Carmen Fernández. Asimismo, MontReaga Clásico, cien por cien Syrah, también tendrá más selección y más tiempo de crianza, 18 meses en barrica.

Por otra parte, MontReaga tiene previsto elaborar vino ecológico, puesto que todas las técnicas, tanto en finca como en bodega, son totalmente naturales y ya están plantadas la viñas ecológicas. Por ello, previsiblemente se obtendrá el año que viene la clasificación de vino ecológico, aunque no será comercializado como tal porque se prefiere la definición de pago.

El enólogo Juan Fuente advierte que MontReaga es una bodega joven a la que, por su corta trayectoria, le quedan muchas cosas por hacer, sin embargo se resiste a anticiparnos más novedades que, sin duda alguna, sorprenderán y darán mucho que hablar en el mundo vitivinícola castellano-mancheg.

Bodegas MontReaga está realizando una fuerte apuesta por el enoturismo en Castilla-La Mancha

Con la creación de la Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha para la difusión de la cultura del vino a través de la marca Divinum Vitae, son ya más de 30 las bodegas castellano-manchegas que se han unido en torno a esta iniciativa pionera en España, a la que MontReaga también se ha querido sumar en esta apuesta, no sólo por la calidad de los caldos castellano-manchegos, sino también por la obtención del reconocimiento que merecen.

Aunque las bodegas que pertenecen a la Asociación de Enoturismo son muy diferentes entre sí y cada una de ellas tiene su propia personalidad, Carmen señala los puntos en común existentes entre todas ellas, que son precisamente lo que les da la fuerza para luchar juntas en su objetivo: “Las bodegas de la Asociación son bodegas privadas que están elaborando vinos de calidad gracias a las fuertes inversiones realizadas y, unidas por la ilusión, saben que no es suficiente hacer vinos de calidad sino también tener mucha fuerza para presentarlos, por lo que estamos impulsando un turismo activo que contribuirá a que todas estas excepcionales bodegas se conviertan en referentes a nivel nacional e internacional”, asegura, mostrando su convencimiento de que en el mundo del comercio, para hacer marca distintiva, es mucho más viable luchar de forma unánime todas las bodegas juntas.