La evolución de la enseñanza y aprendizaje de la Medicina constituye un largo proceso histórico con muy distintos sistemas de aprendizaje y transmisión de conocimientos a los jóvenes que han elegido iniciar el largo y difícil camino para ejercer la profesión de médico. La educación médica incluye todos los medios por los que una persona adquiere los conocimientos y las habilidades que la sociedad reconoce para formar a un “sanador” al que confiere la confianza para tratar a los enfermos y ser un promotor de la salud en general. Para ser miembro de una profesión resulta necesario recibir una enseñanza adecuada y específica que configura a todo ejercicio profesional. El qué y el como se debe enseñar a los futuros médicos es objeto de debate desde la Antigüedad hasta el presente y este conocimiento histórico es importante para el progreso y la correcta asistencia sanitaria en la actualidad. La educación médica específica está íntimamente relacionada con los conocimientos médicos del momento junto con aspectos económicos, sociales, políticos y creencias y normas sociales en general.

El aprendizaje de los conocimientos médicos siempre ha tenido dos objetivos básicos de una generación a otra : teoría acerca de las enfermedades y disponer de un conjunto de habilidades con las que el “curador” puede diagnosticar, y decidir el mejor tratamiento para el enfermo. Es decir teoría y práctica o lo que es lo mismo ciencia y experiencia clínica. La dicotomía entre los conocimientos teóricos y práctica han sido siempre objeto de debate.

La enseñanza de la Medicina en el mundo antiguo abarcando el período entre el siglo VI a.C y el siglo V d.C comienza con las primeras Escuelas médicas situadas en el mundo griego clásico elaborándose una doctrina médica que se impartía a los alumnos centrados alrededor de un maestro de reconocido prestigio. Las lecturas y discusión de los textos diferenciaba a los médicos-filósofos de los empíricos sin instrucción específica. Fueron famosas las Escuelas médicas de Cirene (la más antigua según Heródoto), Rodas, Cnido, Crotona (Alcmeón y los primeros textos médicos de los que se conoce referencia), Pérgamo así como la Alejandría Helenística (Herófilo, Erasístrato y el mismo Galeno). Las referencias no médicas a esta enseñanza de la Medicina las encontramos en los textos de Platón, Heródoto y Aristóteles. Este último ( “Ética a Nicómaco”) remarca la importancia de la experiencia personal y la propia observación para ser un buen médico y no solo un filósofo “ el médico no se hace exclusivamente por el estudio de los textos” pero sin menospreciar los conocimientos filosóficos en relación con la Naturaleza, la cosmología, la lógica, la matemática y la ética necesarios para el “curador” diagnostique, trate y pronostique simultáneamente la enfermedad. Por lo tanto las bases de esta inicial enseñanza de la Medicina se basaba tanto en el conocimiento teórico-filosófico así como en el aprendizaje práctico. Al mismo tiempo la enseñanza establecía lazos especiales entre maestros y discípulos de forma que uno de los escritos del Juramento Hipocrático afirmaba “Juro por Apolo médico…tener al que me enseñó este arte en igual estima que a mis progenitores, compartir con él mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades si le hiciese falta; considerar a sus hijos como hermanos míos y enseñarles este arte, si quieren aprenderlo, de forma gratuita y sin contrato o compromiso”. No obstante existió polémica acerca de cuánta filosofía debía saber un médico práctico y algunos grupos médicos se basaban solo en la experiencia distanciándose de las teorías filosóficas. Los planteamientos diferentes llegaron hasta la época Greco-Romana y el máximo exponente del momento, Galeno, expresó como el verdadero médico debía ser al mismo tiempo un filósofo capaz no solo de tratar la enfermedad, sino también de explicarla.

Los textos clásicos griegos, helenísticos y greco-romanos compusieron un “cuerpo” del conocimiento médico que alcanzó sin grandes cambios a la Edad Media ( siglo V al XIV). El imperio bizantino (Oribasio, por ejemplo) comenzó a utilizar discretamente a los hospitales (“nosokomeia”) con fines de enseñanza, así como los hospitales militares romanos (“valetudinaria”), aunque fue realmente el Islam quien más proporcionó esta práctica en sus Escuelas médicas (“medresen”) en las proximidades a las mezquitas (Bagdad y Damasco). Desde el siglo VII los árabes incorporan los textos de Hipócrates, Aristóteles y Galeno a su “corpus” médico. En Occidente los enciclopedistas latinos como San Isidoro de Sevilla trasladan la teoría y la práctica greco-romana a los estudiantes y a los médicos prácticos. Los textos clásicos así conservados sirvieron para todos los fines pedagógicos, sobre todo cuando el camino se abría hacia la institucionalización de la enseñanza de la Medicina en Escuelas y en las nacientes Universidades.

Los hospitales para indigentes en el siglo XIII tomaron el modelo de las enfermerías monásticas inicialmente destinadas para tratar a los monjes demasiado enfermos para ejercer sus funciones religiosas. Los hospitales europeos de la época tenían un marcado carácter religioso tal como el Hotel Dieu en París o el St. Thomas Hospital de Londres. Simultáneamente la primera escuela de medicina laica para la enseñanza de la Medicina es la de Salerno que surge en el sur de Italia a finales del siglo X aunque su máximo prestigio lo obtiene en el siglo XII y XIII cuando consiguen recopilar los textos de Hipócrates, Galeno, así como los textos árabes y los refunden bajo el título de “Ars Medicinae” o “Articella” con cinco libros clásicos: “Isagoge”, de Ioannitius, “Aforismos, Pronósticos y Dieta en las enfermedades agudas”, de Hipócrates, “Ars Parva”, de Galeno, “De Urinis”, de Teófilo, “De Pulsibus”, de Filareto. Posteriormente se añadieron el “Canon” de Avicena, “Liber ad Almansorem”, de Rhazes, “Liber Regius”, de Ali Abbas y el “Colliget”, de Averroes. La enseñanza se basaba en el comentario de estos textos, organización de preguntas sobre los puntos teóricos y las relaciones entre la teoría médica y los tópicos generales en la filosofía natural. La escuela declinó como docente en Medicina en los finales del siglo XIII aunque su espíritu siguió influyendo sobre las recién nacidas Universidades medievales.