El director-gerente del Agua en Castilla-La Mancha, , ha afirmado que “ni el ni el de Castilla-La Mancha van a tener capacidad de recuperar el río Tajo en unas condiciones mínimas”, por lo que apunta a “una solución europea” para acabar con “la presión” que supone a la biodiversidad, al caudal y a la calidad del agua en el Tajo “el trasvase Tajo-Segura” y “la contaminación del río Jarama”.

Así se ha pronunciado Luengo en una entrevista con con motivo del 46 aniversario que cumple este lunes, 19 de junio, la ley 21/1971 ‘Sobre el aprovechamiento Tajo-Segura’, la primera en la que se determina el conocido trasvase Tajo-Segura, y, también, 45 años de la prohibición de baño en el Tajo en todas las poblaciones toledanas a causa de la contaminación de sus aguas.

“La biodiversidad del río se está viendo muy afectada y evidentemente, tarde o temprano, ya no solo habrá que ver que el río sea un río, sino que habrá que restaurarlo, y eso va a costar muchísimo dinero”, señala Luengo, que apunta como algunas de las causas de esta situación a “la falta de un caudal ecológico real” en el Tajo y “a la contaminación que presenta a partir del Jarama”.

SIN UN ESTUDIO “SERIO”

En este sentido, afirma que “no existe un estudio serio y medianamente profundo” que determine la inversión y la planificación para “volver a tener un río”. “El Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo tiene medidas muy insuficientes, casi de andar por casa. Hay alguna de recuperación de riberas pero ni siquiera eso”, lamenta el director de la Agencia del Agua en la Comunidad Autónoma.

Cuestionado sobre cómo ha afectado en las últimas décadas la aprobación del trasvase Tajo-Segura, el cual no se haría efectivo hasta principios de la década de los 80, Luengo reprocha que éste hiciera en base a dos concepciones: “No se tuvo en cuenta la situación medioambiental del río para nada y no se tuvo en cuenta la situación del crecimiento de la cuenca del Tajo”.

“En se empezó a desarrollar toda una agricultura de especulación, y no lo digo en sentido peyorativo, sino una agricultura potente, y dijeron que la solución es traer agua a un sitio que no hay. Todo se deterioró porque eso significó un impacto importante sobre el río y deterioró cada vez más el Tajo y las posibilidades de desarrollo de su cuenca”, apunta Luengo.

Una situación que la mencionada ley recoge al considerar en su primer punto que “los distintos usuarios de la cuenca del Tajo no han de ver mermadas sus posibilidades de desarrollo por escasez de recursos hídricos como consecuencia del trasvase”, una norma que ha sido utilizada en diversos recursos presentados en contra del trasvase por plataformas en defensa del río y los municipios ribereños, así como parte del Gobierno regional, para denunciar la falta de aprovechamiento de este recurso en la cuenca del río.

BAÑO EN EL TAJO

Por otra parte, Luengo se ha referido también a la utilización del río Tajo para el baño, algo prohibido, por ejemplo, para las poblaciones toledanas por donde discurre. “Si no hubiera trasvase tendríamos un Tajo en mejores condiciones, aunque que fuera practicable para el baño no lo tengo tan claro”, apunta sobre los efectos del trasvase ante esta circunstancia.

“El Jarama supone para el Tajo una presión difícilmente asumible. No solo tenemos que pensar que en que el Tajo tenga caudal, sino en que tenga un caudal utilizable, entre otras cosas, para el baño. Solo con eliminar el trasvase no lo va a ser, no es algo empírico, pero estoy seguro”, asegura el también alcalde de de la Sierra (Cuenca), uno de los municipios colindantes al embalse de cabecera de Buendía que, junto al de Entrepeñas, soportan la explotación del trasvase Tajo-Segura, los cuales se encuentran actualmente “por debajo del 14 por ciento” de su capacidad de almacenamiento.