La consejera de Bienestar Social, Aurelia Sánchez, ha firmado esta mañana con el presidente de Cruz Roja en Castilla-La Mancha, Jesús Esteban, el cuarto convenio de colaboración con esta entidad para desarrollar el Plan Regional contra la Pobreza Energética en el año 2019.

Este Plan forma parte de la Estrategia Regional contra la Pobreza en Castilla-La Mancha que plantea, entre otros objetivos, “reducir el número de personas que no pueden permitirse mantener su vivienda con una temperatura adecuada, particularmente, las familias que tienen hijos menores de 16 años a su cargo”.

Así lo ha afirmado Sánchez durante la firma del convenio en la que ha destacado que, desde el año 2016, más de 76.000 familias se han beneficiado del Plan regional de Pobreza Energética, de los que más de 35.000 son menores de edad. Además, los datos acumulados con relación a las paralizaciones o reposiciones ascienden a 1.577, casi 1.600 paralizaciones o reposiciones inmediatas en estos tres años”.

En cuanto el año 2018 se han beneficiado del plan más de 22.000 personas, de las que más de 10.000 eran menores de edad, y se han producido 643 paralizaciones de corte de suministro energético.

Además, como novedad, en 2019 se van a poner en marcha actividades formativas de ahorro energético en los hogares, actividades que, ha explicado Sánchez, irán dirigidas a los profesionales de los servicios sociales para que puedan ayudar a las familias en la mejora de la eficiencia energética en los hogares donde hay personas vulnerables, pero también para minimizar el coste de los suministros energéticos en las familias. “No solamente hay que ayudar a las familias sino trabajar en la prevención, en la formación y en el apoyo del ahorro energético, que no tiene que ser una asignatura pendiente, sino una realidad”, ha destacado.

La consejera ha remarcado que cada año se ha ampliado y mejorado el Plan de Pobreza Energética para que las familias que se encuentran en situación de pobreza energética tengan más cobertura, “para prevenir las situaciones de pobreza energética y que tengan el apoyo que necesitan”.

El Plan contempla, entre otras medidas, una ayuda de 150 euros al año que se ha ido ampliando cada año. El primero se daba una sola ayuda al año, el segundo año se podían dar hasta dos al año y no solamente en periodos de invierno sino también a lo largo de todo el año. Además, con la puesta en marcha del bono social, se ha podido financiar el 50 por ciento de la factura de los consumidores vulnerables severos.

La consejera de Bienestar Social ha querido agradecer la labor de Cruz Roja y de la dirección general de Cooperación y Acción Social en el desarrollo del Plan de Pobreza Energética que “fue pionero en 2016 cuando vimos una realidad trágica, cuando vimos que había familias en situación de pobreza severa y familias que tenían dificultades para mantener la calefacción en su casa o agua caliente”, así como reconocer a los y las profesionales de los Servicios Sociales de Atención Primaria “que conocen perfectamente cuales son las familias vulnerables de su zona y lo que facilita muchísimo la gestión de estas ayudas porque la derivación a Cruz Roja es muy rápida”.