En 2017, más de 690.700 mujeres participaron en los proyectos específicos de intervención social, lo que representa un 56 por ciento de las personas participantes en este tipo de proyectos.

Los últimos años están siendo protagonizados por las reivindicaciones y los logros en materia de igualdad de género. No obstante, la construcción de una sociedad en la que no exista la desigualdad, la discriminación, ni la violencia de género continúa siendo una tarea pendiente. La desigualdad persiste en todo el mundo, privando a mujeres y niñas de derechos y oportunidades fundamentales por el simple hecho de ser mujeres.

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se presentará en el Campus de la (UCLM) en la capital albacetense, en el edificio Benjamín Palencia, y de 16:30 a 19:00 horas, una exposición de Carteles de Mujeres Relevantes en la Historia.

La exposición será aprovechada por Juventud Albacete para informar y repartir los cuadrípticos y parches que ha preparado la organización para esta campaña del Día Internacional de la Mujer. Paralelamente se llevará a cabo una actividad en la que los y las jóvenes podrán trabajar sobre los cuatro pilares en los que se sustenta esta campaña: amor propio, única, capaz y libre. Para concluir se elaborará un mural de papel continuo en el que, a modo de reseña, se escribirán o plasmarán frases con motivo del 8 de marzo.

La brecha de género entre mujeres y hombres es una realidad

En nuestro país, la brecha salarial se sitúa en torno al 30 por ciento (si se consideran los complementos) y se incrementa año tras año (Informe Brecha salarial y techo de cristal de Gestha). Según datos de la Encuesta de Población Activa, la brecha de desempleo estaba en 2017 en 3,37 puntos (tasa de desempleo femenino 19,03% vs desempleo masculino 15,66%). A pesar de la recuperación de la tasa de empleo, la brecha de género ha aumentado en relación al año anterior. El 89 por ciento del empleo de las mujeres se concentra en el sector servicios, el que detenta las mayores tasas de temporalidad y contratación a tiempo parcial. La brecha de las pensiones asciende al 37 por ciento. La desigualdad también se evidencia en el ámbito de los cuidados. Las mujeres dedican entre una y tres horas más que los hombres a las labores domésticas; entre 2 y 10 veces más de tiempo diario a la prestación de cuidados a hijos e hijas o personas mayores dependientes (Datos Mujeres). El extremo más visible de la desigualdad es la violencia de género.

Cruz Roja como organización humanitaria que trabaja con personas vulnerables, está en contacto directo con esta realidad. Las mujeres son, en mayor grado, víctimas de la pobreza y la vulnerabilidad social y los riesgos de discriminación, exclusión social y violencia que afrontan son el resultado de un sistema desigual.

Más del 60 por ciento de las mujeres en edad activa atendidas por la Organización están en situación de desempleo. En el 75 por ciento de los casos se trata de paro de larga duración. Sólo el 8,6 por ciento percibe prestaciones por desempleo. Más de un 26 por ciento percibe algún otro tipo de pensión no contributiva y el resto carece de ingresos estables. Entre las mujeres que están trabajando, el 80 por ciento son trabajadoras pobres. Más del 19 por ciento de las mujeres atendidas trabaja en la economía sumergida. Los hogares monomarentales representan más del 37 por ciento del total. El 73,5 por ciento de las mujeres atendidas se encargan solas del trabajo doméstico y de crianza de los hijos e hijas. Por último, más 92 por ciento de los hogares de las mujeres atendidas está en riesgo de pobreza y exclusión.

Cruz Roja articula una serie de respuestas destinadas a disminuir el impacto que esta desigualdad produce, a través de proyectos dirigidos por un lado a paliar situaciones de pobreza y privación material y cobertura de necesidades básicas (alimentación, apoyo a la vivienda, vestuario, cuotas de suministros, material y equipamiento escolar).

También a mejorar la empleabilidad y favorecer la generación de mercados laborales inclusivos. Desde el Plan de Empleo se intervino en 2017 con más de 51.400 mujeres, de las cuales el 24 por ciento logró su inserción laboral. Cerca de 11.000 empresas han colaborado con Cruz Roja en este empeño.

Por otro lado, la violencia de género es la manifestación más brutal de la desigualdad de género, Cruz Roja cuenta con recursos y proyectos específicos dirigidos a mujeres víctimas de esta violencia y a sus hijas e hijos. En 2017 se atendió a más de 20.000 mujeres y a sus hijos e hijas, a través de iniciativas de acogida temporal, asesoramiento jurídico, acciones de orientación y apoyo psicosocial o acompañamiento a recursos comunitarios. Cruz Roja presta también el Servicio de y Protección a Víctimas de Violencia de Género (ATENPRO), cuya titularidad pertenece al , y gestiona la y Provincias (FEMP).

Otro de los ejes de actuación es mejorar la calidad de vida de las personas mayores y de las que ejercen los cuidados familiares. En 2017 se ha atendido a 170.000 mujeres mayores y 2.000 mujeres cuidadoras.

Por su parte, desde se trabajó con más de 32.800 personas en materia de perspectiva de género y coeducación, a través de diferentes campañas y proyectos desarrollados en centros educativos y otros espacios y gracias a la labor de más de 1.300 personas voluntarias.

En el ámbito de la Cooperación Internacional, la Institución desarrolla proyectos dirigidos a mujeres fundamentalmente en países de con el objetivo de lograr su empoderamiento socioeconómico, mejorar sus condiciones de vida, fortalecer sus capacidades, y formar y sensibilizar en materia de violencia de género y derechos sexuales y reproductivos, entre otros, en las comunidades en las que habitan.

Objetivo 5: Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas

El 8 de marzo es también una oportunidad para reflexionar sobre cómo acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que afectan más directamente a las mujeres y a las niñas, dentro del marco de la Agenda 2030.

En concreto el objetivo número 5, busca lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas. Y para ello, se proponen diversas metas para alcanzar en 2030, tales como poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas en todo el mundo; velar por que todas las niñas y niños terminen los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria; erradicar todas las prácticas nocivas como el matrimonio infantil, precoz y forzado, casi 15 millones de niñas contraen matrimonio al año lo que supone también el abandono de sus estudios, y la mutilación genital femenina que han sufrido 133 millones de niñas y mujeres en todo el mundo; y eliminar todas las formas de violencia de género, incluidas la trata y la explotación sexual.

Respecto a esta última meta, trabaja en el ámbito de la protección a las personas en situación de Trata de Seres Humanos. En 2017, más de 250 personas fueron formadas para poder detectar a víctimas de la Trata y se acompañaron a más de 1.000 personas, en su mayoría mujeres y niñas, al observarse indicadores de estar sufriendo una situación de trata de seres humanos.