El alcalde, uno de los primeros ediles en postularse en favor albergar en su localidad el almacén centralizado, pese a la oposición de su propio partido en Guadalajara, ha asegurado en declaraciones a Europa Press que tanto si se hubiese optado por su pueblo como por (), en vez de por Villar de Cañas, “probablemente, hoy el ATC no estaría en duda, como lo está ahora”.

Para el presidente de esta agrupación —a la que pertenecen sesenta municipios de toda España ubicados en el entorno de diez kilómetros de una central nuclear—, la decisión de elegir Villar de Cañas cuando gobernaba en Castilla-La Mancha tenía que haber sido técnica y “así no hubiera tenido retorno y a día de hoy el ATC sería una realidad”.

En su condición de alcalde ha asegurado que hoy aún tendría más motivos para pedir el ATC para su pueblo que hace diez años, por la despoblación progresiva que viene sufriendo la comarca, que ha perdido cerca de un 30% de sus habitantes, mientras que los que quedan son en su mayoría población envejecida.

A Sánchez no le duelen prendas al afirmar que esta decisión se adoptó cuando estaba al frente de Castilla-La , convencido de que si en ese momento se hubiera apostado por Yebra, “el ATC no estaría acabado pero habría avanzado mucho más rápido”.

El presidente de la AMAC tiene claro que el actual líder de la región castellanomanchega, , no habría podido hacer lo mismo con Yebra que lo que ha hecho en el caso de Villar de Cañas, aludiendo a que esa zona ya contaba con unos informes preliminares en los que se contemplaba un “proceso kárstico” que no se daba en otros municipios postulados como el suyo.

“García-Page podría haber dicho que no le gusta, pero ya está”, ha señalado en referencia a Yebra y la polémica que en su momento generó el hecho de que se postulara, insistiendo en que desde la AMAC “siempre” defendieron que fuera una decisión técnica y no política, algo en lo que el paso del tiempo les ha dado la razón, pues tanto su pueblo como Ascó (Tarragona) eran mejores opciones.

En todo caso, al presidente de AMAC le parece “lamentable” haber llegado a esta situación y más teniendo en cuenta el proceso de cierre de las centrales y la necesidad de que sus residuos se almacenen de manera adecuada.

REIVINDICA PLANES DE DESARROLLO

Ante el calendario de cierre de todas las centrales nucleares —marcado entre el 2027 con el grupo Grupo I de Almaraz y en último término la central nuclear de Trillo en el 2035—, ha reivindicado planes de desarrollo alternativos “con la mayor antelación posible”, asegurando que en lugares como la comarca de Zorita ya llegan tarde pero “aún no es del todo irreversible la ayuda”.

Por todo ello, ha incidido en ir pensando “ya” en planes de desarrollo al monocultivo nuclear en los que se implique a todas las administraciones. “Necesitamos que se vuelquen con estas comarcas al igual que se ha hecho otras zonas”, ha dicho en referencia a las comarcas afectadas por la pérdida la siderurgia o el carbón.

Según Sánchez, muchas comarcas con instalaciones nucleares también forman parte ya, o lo formarán próximamente, de la España despoblada, y hay que apostar por ellas.

EL “FIASCO” DEL PLAN DE DESARROLLO DE ZORITA

El alcalde de Yebra ha recordado la “experiencia nefasta” del ‘Pacto de Desarrollo de Zorita’, que ha calificado de “fiasco”. Un plan en el que se involucró Gobierno central, la Junta de Castilla-La Mancha, las diputaciones de Cuenca y Guadalajara y los municipios de hasta un radio de acción de 20 kilómetros de la central y que, a su juicio, “se politizó en exceso”.

El presidente de AMAC ha reivindicado que, pese al fracaso del Plan de Zorita, se retomen medidas para la zona y que se comience a pensar también en la comarca de Trillo antes de que llegue el cierre porque “cuanto mayor margen haya para preparar los planes, más garantías hipotéticas de éxito hay”.

Unos planes que deben contemplar infraestructuras terrestres básicas, fibra óptica, ayudas para los autónomos y pequeñas empresas que apuesten por instalarse allí y por el patrimonio natural y cultural, ha apostillado.

Desde su constitución, en la década de los ochenta, esta agrupación ha priorizado entre sus objetivos la seguridad de las centrales, transparencia en la información, desarrollo económico de las zonas afectadas, intercambio de experiencias con otras comarcas europeas y la gestión de los residuos radiactivos, ha señalado Sánchez, insistiendo en que siempre han tratado de desvincularse de la política.

Desde AMAC se ha instado también a las empresas propietarias de centrales nucleares a que “no relajen” los niveles de seguridad de las centrales, en referencia tanto a las que siguen en proceso de vida útil como a las que afrontan su desmantelamiento.

“Los niveles de seguridad deben de seguir altos mientras haya residuos radiactivos”, ha apuntado Sánchez, convencido de que “aunque no tiene por qué ocurrir nada, hay que pensar en todo”.