Su trayectoria y dedicación le han llevado horas junto al horno y con los pinceles en la mano, desde que a los 11 años comenzara a dibujar conejitos como aprendiz en la Fábrica de Cerámica de Ruiz de Luna, bajo la maestría de , yerno de , hasta llegar a pintar ‘El Entierro del Conde Orgaz’.

En 1936 pasó a ser ayudante en la Fábrica y en 1939 fue ascendido a oficial de primera realizando reproducciones en cerámica de pintores como Goya con ‘El pelele’, ‘La gallina ciega’, ‘La vendimia’, o de Murillo. De hecho, uno de los púlpitos que dan entrada al altar de la Basílica de la Virgen del Prado fue pintado por , también el Vía Crucis que rodea la Basílica y numerosas obras en Talavera, Oropesa, Mejorada, Cervera, , Toledo, Ciudad Real, Lanzarote, , , , , , Cataluña, Andalucía, Nueva Orleans (EE.UU), Argentina o China.

Trabajó en diferentes talleres, como la Purísima y Artesanía Talaverana, donde se jubiló. En abril de 2014 recibió el Premio ‘Ciudad de Talavera’ de manos de la Reina a la que regaló uno de sus abanicos decorados con motivos cerámicos.

También fue socio fundador de la asociación , vinculada a la candidatura internacional para reconocer las técnicas artesanales de la cerámica de Talavera, Puente del Arzobispo y (México) dentro del listado de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Rafael García Bodas ha defendido hasta su fallecimiento la peculiaridad del proceso creativo del oficio artesano que desde siglos han desarrollado los artesanos de la ciudad, declarado de Bien Interés Cultural en su categoría Inmaterial por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.