La curadora de la muestra, , acompañada por el deán de la Catedral, , ha sido la encargada de presentar la muestra ‘Apostolado’, donde cada uno de los integrantes de Cano está inspirado en personas reales en las que el artista “veía la personificación de las cualidades de los apóstoles como mensajeros del Evangelio” a través de virtudes como la fe, la esperanza o la caridad.

Durante su estancia en Toledo, los apóstoles de carne y hueso de Cano entablan un “diálogo intenso” con los apóstoles del Greco en la Sacristía del templo toledano, a lo que contribuye no solo el hecho de que los del artista contemporáneo —todos ellos retratos, sin simbología de martirio o identificativa de cada santo— están mirando hacia arriba y los del griego hacia abajo, sino al uso de la técnica de la encáustica.

A través de ella —se usa la cera y la resina como aglutinador de pigmentos— el apostolado de Cano “deja ver arrugas y personajes sufrientes” a través de “ojos perdidos” y caminos delicuescentes, de tal manera que cada apóstol, lejos del referente de la tradición iconográfica de la contrarreforma, busca su propia manera de limpiar y purificar su sufrimiento interior para crecer en la vida.

Como curiosidad, Rosa Martínez ha explicado que José María Cano no ha pintado ni a Cristo ni a San Lucas —el Greco, como ha comentado, nunca pintó ni a Judas ni a Matías—, que San Bartolomé representa la figura del artista —“despellejado por el sufrimiento y el deseo que tiene de comunicar su verdad”—, que San Judas es el único apóstol que mira directamente al espectador y que la figura de representa al hijo de José María Cano.

Precisamente, para el artista, San Juan —polo contrario de Simón Celote— es una “figura fundamental” del nuevo milenio, ya que representa el amor, la entrega verdadera y la necesidad que existe “de darle la vuelta” al actual mundo materialista y “retornar a caminos espirituales”, ha indicado Martínez, que ha hecho referencia a una frase de la etapa como compositor de Cano, ‘entre el suelo y el cielo’ para definir ese “juego” de cómo se viven las dificultades abajo mientras se intenta ir hacia arriba.

RETRATO ESPIRITUAL

En el mismo sentido, el deán ha apuntado que detrás de los doce apóstoles de José María Cano hay “un estudio muy fuerte” donde el artista, a través de cada retrato, “ha intentado reflejar todo lo que ha aprendido” de cada uno de los personajes en su trabajo de inmersión, y a ello contribuye la técnica empleada, que “permite ver la profundidad del rostro”, como si se viera la carne debajo de la piel, “queriendo decir cosas del retrato espiritual” y confirmando el dicho de que “la cara es el espejo del alma”.

Juan Miguel Ferrer ha animado a visitar esta muestra que expone dos versiones distintas, dos modos de hacer y dialogar sobre un mismo tema a través de los trabajos de “dos grandes artistas”, uno del pasado y otro del presente, y que evidencia que la Catedral de Toledo “también está viva” y que “no se ha quedado encerrada en el pasado”.

‘Apostolados’ se podrá ver en la Sacristía de Toledo durante el horario habitual de la Catedral y con la entrada de acceso a la misma durante solo quince días, ya que las exigencias de la actividad del templo y la llegada de la Cuaresma no ha permitido prorrogarla por más tiempo.

Los apóstoles de José María Cano se realizaron en diferentes fases entre 2015 y 2019 y antes de Toledo han estado en , junto a cuadros de Velázquez, El Greco, Rubens y Murillo y recientemente en , donde se han expuesto en el Museu Nacional de Arte Antiga junto a los apóstoles de .