El Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPTO) ha recibido esta semana un importante depósito de documentos históricos judiciales, compuesto por un total de 369 cajas que contienen numerosa documentación y expedientes procedentes de los juzgados de Ocaña, Illescas y del antiguo distrito judicial de Lillo, datados desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, que han sido recuperados de los almacenes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha para facilitar su consulta a los ciudadanos e investigadores.

Toda esta documentación permanecía desordenada desde hace años en la sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM), en Albacete, donde originalmente fue enviada desde los juzgados de Ocaña, hasta que la propia archivera del TSJCM, Edila Escribano, ha llevado a cabo toda su reorganización para tramitar su traslado al Archivo Histórico Provincial de Toledo.

Así, estos históricos expedientes de carácter judicial pueden ser ya consultados por cualquier ciudadano e investigador en el propio Archivo Provincial de Toledo, donde sus profesionales acometerán a lo largo de los próximos meses una descripción más detallada y pormenorizada de la documentación depositada para facilitar esas consultas.

No obstante, entre toda la documentación ya se han localizado algunos expedientes interesantes, como el expediente general de las elecciones de febrero de 1936 en el distrito de Ocaña; los documentos de la “Junta Local de ”, que funcionó en Lillo durante el franquismo; o los documentos del “Juzgado Especial para la Revisión de las Rentas Rústicas” de la zona de Lillo en 1932.

Los documentos más antiguos de este depósito se remontan a 1786, mientras los más recientes son de 1969.

El ingreso de esta documentación viene a completar el mapa de los fondos históricos judiciales que se conservan en el AHPTO, donde se custodia abundante documentación histórica de los juzgados de toda la provincia, desde la Audiencia Provincial a juzgados municipales y comarcales ya desaparecidos, salvo las comarcas de Torrijos y Quintanar de la Orden. De este modo, los investigadores podrán afrontar nuevas investigaciones sobre nuestro pasado reciente.