En un comunicado dicho colegio ha mostrado su “desolación” por lo ocurrido en Fraguas, cuya sentencia “no ha dejado indiferentes a los arquitectos y urbanistas de la región”, que ven con “preocupación” como los pueblos se quedan “vacíos, sin actividad, sin jóvenes y por consiguiente, sin futuro”.

A juicio de los arquitectos regionales “la patente contradicción del caso de Fraguas es debido a la legislación urbanística y medioambiental de la Junta de Comunidades y a la ideología ecológica y excesivamente proteccionista en que se ampara, que directamente impide, o dificulta de una manera insalvable y desproporcionada con las posibilidades del medio rural, la creación de actividad y riqueza en el suelo rústico”.

Por ello consideran que sería “conveniente” revisar los conceptos sobre ecologismo y medioambiente y sobre las zonas de Protección Especial en Suelo Rústico, con el fin de hacerlos compatibles con el desarrollo tecnológico y moderno del medio rural, “algo que todavía no se ha intentado de una manera realista, y que no va a quedar más remedio que abordar”.

Tras recordar que el trató en la década de los años 50 un problema similar de despoblación de la España rural y éxodo a las grandes ciudades, que obtuvo cierto éxito con los llamados ‘pueblos de colonización’, el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha considera que quizás se tenga que volver a replantear algo parecido, pero adaptado a la época actual.