Acompañado por el delegado provincial de Cuenca, , Martínez Arroyo se ha trasladado a la localidad de Casas de Benítez, concretamente a la Cooperativa ‘San Ginés’, donde ha sido recibido por su presidente y gerente, y , respectivamente, así como el alcalde de la localidad, y miembros de rectora de la cooperativa, ha informado la Junta en nota de prensa.

Ha sido aquí, en una zona de Castilla-La Mancha donde existe poca población, donde ha remarcado la necesidad de recuperar las zonas rurales, aludiendo a la repoblación, invirtiendo en ello “todos nuestros esfuerzos, todas nuestras ilusiones para conseguir alcanzar ese reto de la demografía en nuestros pueblos” y es que de esos 5.500 habitantes, 1.000 son viticultores de la DO Ribera del Júcar, una cifra que indica “a las claras” la importancia que para “la zona tiene el vino”.

La cooperativa ‘San Ginés’, creada en 1956, está adscrita a la Denominación de Origen Ribera del Júcar, cuenta con 200 socios y 806 hectáreas de vid y elabora alrededor de siete u ocho millones de kilos de uva, principalmente tintos y con las características particulares y privilegiadas que tiene la zona de la Ribera del Júcar, que residen en el canto rodado del terreno y las temperaturas hacen que sus vinos tengan unas características muy especiales y muy valoradas por el consumidor.

Recientemente ha entrado en la Sección de Vinos ‘Dcoop-Baco’ de ‘Virgen de la Oliva’ en la localidad de Mollina, en .

Tras la visita a la cooperativa el consejero se ha trasladado a la , donde junto a cerca de 200 personas, ha participado en una cata comentada de la mano, entre otros, del propio gerente de la DO Ribera del Júcar, Juancho , en la que se han podido conocer un total de ocho vinos: dos blancos, dos rosados, tres tintos de año y un crianza, todos ellos de tres bodegas de la denominación, como son la propia ‘San Ginés’, ‘Ícala’ y ‘La Morenilla’.

Una actividad que ha estado enmarcada dentro de los actos de las fiestas municipales con motivo de San Isidro.

Vinos tintos y rosados que se elaboran a partir de la uva bobal del viñedo de secano existente en esta zona y sobre cuya conservación ha sido preguntado por algunos viticultores de la zona a los que ha respondido que se ha estudiado la creación de una medida agroambiental específica para este viñedo que ha pasado de generación en generación, porque apoyándolo, se apuesta por el futuro de Castilla-La Mancha.