Barreda Destaca el esfuerzo compartido de las administraciones por recuperar las joyas que aún esconde el patrimonio de Toledo
En la reapertura de la capilla del Corpus Christi de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor de Toledo
El presidente explicó que al comenzar su andadura la Comunidad Autónoma existía una gran necesidad de rehabilitar muchos monumentos, “y había que hacerlo de la mano de la propia Iglesia”. Por eso puso en marcha la que fue la primera comisión mixta de todas las Comunidades Autónomas de España.
El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, destacó hoy el gran esfuerzo compartido que está haciendo el Gobierno regional, de la mano del resto de administraciones, por ir recuperando las numerosas joyas que, dijo, aún esconde el patrimonio artístico y cultural de Toledo.
El presidente, que estuvo hoy en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Toledo, donde se inauguró la capilla del Corpus Christi tras la intervención en la que ha trabajado durante 12 meses el Centro regional de Restauración, advirtió que una ciudad tan importante como Toledo esconde importantes sorpresas como la que hoy se abrió al público, una “verdadera joya” de las muchas que, según el presidente, aún quedan por descubrir.
Barreda aprovechó para dedicar unas palabras de reconocimiento y de gratitud hacia la Iglesia porque, señaló, la mayor parte de nuestro patrimonio, tanto en España, en Castilla-La Mancha y en Toledo, hunde sus raíces en la Iglesia, “y no se puede entender nuestra cultura y nuestra civilización, nuestro propio devenir histórico, sin ese dato que es fundamental”.
Para el jefe del Ejecutivo autonómico la Iglesia ha realizado una labor constante de conservación del patrimonio que, según sus propias palabras, “les desborda” porque hay que invertir mucho.
Por ello quiso recordar que una de las primeras iniciativas que desarrolló como consejero de Educación y Cultura fue poner en marcha la Comisión Mixta de la Iglesia Católica y el Gobierno de Castilla-La Mancha para rehabilitar ese patrimonio.
En este contexto explicó que al comenzar su andadura la Comunidad Autónoma existía una gran necesidad de rehabilitar muchos monumentos, “y había que hacerlo de la mano de la propia Iglesia”. Por eso se puso en marcha la que fue la primera comisión mixta de todas las Comunidades Autónomas de España.
“Hemos invertido muchos cientos de millones y hemos rehabilitado muchas joyas como esta que hoy hemos tenido la posibilidad de reinaugurar”, apuntó.
Por su parte, Miguel Ángel Bonache Gutiérrez, responsable del seguimiento de las obras de restauración, destacó que, gracias a las obras de restauración, se han podido determinar muchas partes de la capilla que son originales y que han servido como modelo para aquellas zonas que responden a una intervención posterior y hacer así las correcciones correspondientes. Es el caso de las yeserías mudéjares en las que prácticamente la totalidad del conjunto polícromo es original.
Según explicó, durante la intervención han aparecido también pinturas murales hasta el momento desconocidas, lo que ha permitido que el conjunto decorativo se pueda percibir de forma completa.
Uno de los conjuntos mudéjares más completos
La Capilla contiene uno de los conjuntos decorativos mudéjares más completos y significativos que se conocen por la diversidad de sus manifestaciones artísticas: yeserías, azulejerías, carpintería y pintura mural. Destaca, asimismo, el valor de la pintura conservada, porque en Toledo no se conservan muchos restos de pintura mural gótica.
Esta actuación, que ha supuesto una inversión de 210.000 euros, ha sido financiada a través de la Comisión Mixta Junta de Comunidades-Iglesia Católica.
Gracias a la misma, el Gobierno de Castilla-La Mancha posibilita a los ciudadanos el conocimiento, contemplación y disfrute de una auténtica joya del mudéjar toledano, preservando para el futuro un monumento de gran valor histórico-artístico.
La existencia de la iglesia se documenta en el siglo XII y la Capilla en el siglo XIV, con características propias del mudéjar toledano de esa época.
El grueso del conjunto decorativo fue descubierto a finales del siglo XIX, siendo restaurado en 1892. De este modo, se dio a la capilla la imagen que ha mantenido durante más de un siglo, con los rasgos mudéjares modificados por la idea del decoro y la educación artística del momento.
La actuación del Centro de Restauración ha consistido en la recuperación, en la mayor proporción posible, de la imagen y vestigios mudéjares originales, sin excluir los rasgos historicistas.
Se ha llevado a cabo la limpieza de suciedad superficial, en el artesonado y yeserías; consolidación de superficies en peligro de desprendimiento; limpieza mecánico-química de la suciedad más resistente; reintegración de volúmenes perdidos; estucado y nivelado de lagunas; tratamiento de policromías y reintegración cromática en yeserías y pinturas murales en paños y arcosolios; consolidación y revestimiento de zócalos, tratamiento de azulejerías, y reposición de solado; recuperación de un arco de herradura en el acceso; descubrimiento, consolidación y reintegración de pinturas murales relativas; e iluminación del conjunto mediante una luz ambiental tenue similar a la que habría originalmente en la capilla.
Las principales obras de la Capilla son un artesonado de madera policromada, el conjunto de yeserías y las pinturas murales del arco de acceso.







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