El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, destacó hoy la importancia de la lectura y la palabra al tiempo que significó la trascendencia de un Museo tan relevante como el Museo de la Palabra de Quero (Toledo).

El jefe del Ejecutivo autonómico fue el encargado de inaugurar hoy este lugar de referencia para la lectura y parafraseando a Carlos Fuentes aseveró que todos los que hablamos la lengua de Cervantes a uno y otro lado de la mar océano “somos manchegos”.

En este sentido, tras felicitar al presidente de la Fundación del Museo de la Palabra, César Egido, aseguró que para Castilla-La Mancha es un orgullo que alguien de esta tierra rehabilite una casa-palacio, la haga Museo y convoque un concurso de Micro-Relatos tan relevante como lo ha sido la primera edición.

“Creo firmemente en el poder de la palabra, en su capacidad creadora y transformadora”, dijo Barreda al tiempo que apuntó que “las cosas existen cuando son nombradas”.

A este respecto, José María Barreda se mostró convencido de que tanto César Egido, impulsor y fundador del Museo, como la sociedad de Castilla-La Mancha, “somos capaces de conseguir lo que nos propongamos y de intentar hacer probable lo improbable y posible lo imposible”.

En el acto, que fue transmitido a través de Internet, se entregó el premio del I Certamen de Relato Corto en español a la argentina, María Soledad Uranga, que fue muy escueta en su intervención al manifestar que la fuerza de las palabras está en lo que sugieren y tan solo añadió “gracias”. Se han presentado casi 4.000 trabajos de 50 países.

El director del Museo, Alfonso Fernández Burgos, explicó que el concurso y el museo nacen con la finalidad de convertirse en foro de opiniones, culturas y sensibilidades y aseveró que “el diálogo es el campo de batalla y las palabras las armas de la contienda”.

En un tono similar se pronunció el presidente de la Fundación y mecenas, César Egido, que muy emocionado explicó a los presentes que el ideario de la Fundación y del propio Museo es la convivencia y la comprensión para el desarrollo de la civilización.

El emplazamiento en Quero del Museo de la Palabra se debe a que esta localidad es el lugar de nacimiento del propio César Egido, patrono fundador de la Fundación que lleva su nombre y propietario de la casa-palacio que alberga el propio museo.

La Fundación César Egido Serrano es una entidad privada sin ánimo de lucro, independiente y financiada por sus propios medios, pues no recibe ni solicita subvenciones de organismos públicos ni privados.

Su finalidad principal es propiciar la convivencia entre culturas y civilizaciones diferentes, y aspira a que el diálogo y la palabra se conviertan en la única manera de solucionar los conflictos.

Además, reivindica una visión utópica del mundo de acuerdo a la lectura que hacen de El Quijote, y considera necesario enunciar la utopía, defenderla y promoverla.

De esta forma, el Museo de la Palabra se articula como la principal herramienta de la Fundación César Egido Serrano para el logro de sus fines. No es en realidad un espacio museístico, puesto que en él no se exhibe nada, sino que es un espacio de encuentro y reflexión que apoya y fomenta el diálogo entre las distintas culturas, ideas, religiones y sensibilidades.

El edificio es una casa-palacio del siglo XVIII reformado recientemente, respetando su arquitectura manchega tradicional. Cuenta con 15 dormitorios, 6 salones, 2 bibliotecas, y 2 salas de conferencias, entre otros.

Entre los miembros del jurado, de los cuales la mayoría estuvo en este acto, se encuentra el director del museo, Alfonso Fernández Burgos, los catedráticos María Paloma Mayordomo, Francisco Javier Sagarna e Ignacio Ferrando; también el ex ministro de Cultura César Antonio Molina, el vicedirector de El Mundo, Miguel ángel Mellado, el subdirector de El País, Juan Cruz, la viuda de Sabino Fernández Campo, Teresa Latorres, la escritora Carmen Posadas, Cristina Alberdi y el ex ministro israelí Shlomo ben Ami.