Mediante la instalación de estos LED’s en bodegas y lineales de venta, el proyecto Retasteled propone desarrollar alternativas tecnológicas, sostenibles e innovadoras, que terminen con estas transformaciones fotoquímicas, capaces de mermar la calidad organoléptica de los vinos.

Las luces de los LED’s son mucho más intensas y conllevan un consumo eléctrico muy inferior, lo que además permitirá a las bodegas optimizar sus costes de producción y ser más sostenibles.

Por otra parte, de cara a los productores y comercializadores, se pretende que las nuevas luces LED no emitan en las longitudes de onda críticas para la reducción de la riboflavina.

En este sentido, el objetivo fundamental del proyecto consiste en desarrollar nuevas fuentes de luz (basadas en la tecnología LED) para su aplicación en la industria vitivinícola, en las grandes superficies de venta y en las cadenas de distribución.

La sustitución de las actuales fuentes de luz por una iluminación que no afecte a la calidad de los vinos, supone todo un reto tecnológico actual, cuya resolución puede comportar también un claro beneficio medioambiental y de ahorro energético.

Por su parte, el , , en la Convocatoria Retos de Colaboración 2017, financia esta innovadora iniciativa con un presupuesto de más de 750.000 euros, a través de la .