Según ha indicado Hispania Nostra en un comunicado, el castillo “se encuentra en muy mal estado de conservación, incluso con peligro de derrumbe en algún caso, el cual puede dañar viviendas colindantes”. El castillo, que pertenece al , está situado sobre una gran mole rocosa alargada de paredes verticales que alcanzan los cuarenta metros de altura.

De su estructura hay que decir que es muy sencilla. Tiene planta rectangular de unos cuarenta metros de largo, más bien pequeña, con orientación aproximada norte-sur.

Su pequeño tamaño es difícilmente explicable, si no es por la limitación física de su base rocosa y porque estuvo subordinado a la fortaleza del Mesa, ya que se levantó en una zona estratégica a caballo entre tierras castellanas y aragonesas, con continuas incursiones de ambos reinos.

El núcleo de la construcción es de tapial, pero gran parte de la estructura se encuentra cubierta de sillares, por lo que los muros son extremadamente gruesos en algunos puntos. La construcción con tapial exigía levantar muros gruesos por la blandura del material, a lo que hay que añadir los bloques de sillería.