La viceconsejera ha detallado que se están terminando las obras de acondicionamiento del itinerario de visita, con el arreglo de camino, instalación de vallas metálicas, confección de paneles informativos y la implantación de medidas de seguridad, según ha informado la Junta en nota de prensa.

El objetivo, ha añadido Muñoz, “es además de proteger este singular castillo, ofrecer a los visitantes, a través de las explicaciones del propio personal del parque arqueológico, lo que supuso la ciudad andalusí de Zorita y su alcazaba”.

Para la viceconsejera, todas estas mejoras se enmarcan dentro de la estrategia del Gobierno regional de seguir protegiendo y poniendo en valor el patrimonio arqueológico y paleontológico de Castilla-La Mancha.

Cabe señalar que el Parque Arqueológico de Recópolis está formado por los yacimientos arqueológicos de la ciudad visigoda de Recópolis y la ciudad andalusí de Zorita con su Alcazaba, después convertida en Castillo. Dista una de otra escasamente 1,5 kilómeros, siguiendo la ribera del río Tajo, en su margen izquierda, a la altura del municipio de Zorita de los Canes en Guadalajara.

LA ALCAZABA DE ZORITA

En Zorita destacan los restos de su alcazaba, recinto fortificado que domina la ciudad y el territorio, así como la , la ciudad propiamente dicha, rodeada por una muralla que la separaba de los arrabales o barrios de extramuros. La ciudad fue fundada en los primeros años del siglo IX, sirviéndose de la cantera que suponía la vieja Recópolis. Pronto se convierte en capital de uno de los distritos administrativos de Al-Andalus en época de los Omeyas.

Tras la desintegración del Califato, en el año 1031, Zorita pasa a depender del Reino de Taifas de y tras su conquistada por se convierte en una plaza relevante del poder cristiano y bastión avanzado en la reconquista de Cuenca.

Con la llegada de la a finales del Siglo XII, la situación de Zorita se consolida obteniendo su fuero en 1180, periodo durante el cual el castillo se convierte en una gran fortaleza calatrava, reforzándose sus estructuras defensivas, construyéndose una iglesia románica en su interior, mejorando los accesos, construyendo nuevas dependencias como almacenes o el aljibe, y diversas dependencias para los monjes calatravos.

A lo largo del Siglo XV, Zorita fue abandonada paulatinamente siendo en el siglo posterior el último periodo en el que se acometió la última obra del castillo como fue la Torre del Espigón.