“Nos encontramos en el marco de una guerra comercial, un hecho que puede afectar de forma negativa a la economía regional si tenemos en cuenta que una buena parte del crecimiento experimentado en los últimos años tiene que ver con las exportaciones, sobre todo de productos procedentes de la agricultura y de la industria agroalimentaria”, afirma Castellanos en nota de prensa.

Bajo su punto de vista, la riqueza que se ha generado en los últimos años y que ha permitido que el PIB regional ya sea superior al previo a la crisis, no se ha traducido en creación de empleo de calidad ni en el pago de salarios adecuados. “Esto además de tener consecuencias sociales negativas, también las tiene económicas, ya que no se ha fomentado la demanda interna como motor de las economías locales”.

“Nos enfrentamos a muchos retos y a un mundo que se transforma vertiginosamente, si no se ponen en marcha políticas económicas de impacto que permitan mejorar la vida de las personas, que fomenten el consumo de proximidad y que faciliten la adaptación de personas y empresas a los retos que plantean el cambio climático, la digitalización, la robotización y la inteligencia artificial nos enfrentaremos a un futuro de precariedad que ahondará en los problemas que ya tenemos”, argumenta.

Según añade, los nuevos Gobiernos, desde el marco del diálogo social, han de poner ya en marcha programas económicos a largo plazo que superen el cortoplacismo electoralista y que facilite un crecimiento sano de la economía. “Los plazos se agotan y el mundo no se para”, concluye.