“No podemos desligar esta realidad de la importancia que tiene este sector para la economía y la vida en la región, aporta miles de millones de euros al PIB tanto de forma directa como desde la industria agroalimentaria y además es una actividad muy relevante para el asentamiento de población en el medio rural y para la conservación del medioambiente cuando hablamos de agricultura sostenible”, afirma la secretaria regional de Empleo y Políticas Sociales de CCOO, .

Bajo su punto de vista, todos estos beneficios no serían posibles sin la aportación del trabajo de las personas extranjeras, “pero lejos de recibir un salario digno y condiciones de trabajo decentes, no dejamos de encontrarnos con una realidad ingrata”.

En este sentido, Castellanos denuncia que la situación de “insalubridad, inseguridad y ausencia” de acceso a recursos básicos son una constante que se repite “en todos y cada uno” de los asentamientos visitados en las provincias de Albacete, Ciudad Real y Cuenca.

“Las personas sobreviven, día tras día, con el riesgo de sufrir enfermedades, con la ausencia de recursos básicos como la electricidad, agua y la recogida de basuras; en muchos casos están durmiendo en tiendas de campaña o en sus furgonetas en las mismas parcelas donde trabajan, un problema al que hay que añadir la inseguridad en el transporte que sufren los temporeros que se desplazan en furgonetas por falta de alojamientos cercanos al campo donde trabajan”, señala.

También recuerda que el crecimiento de población registrado en Castilla-La Mancha en 2019 en casi tres mil personas se debe al incremento de la población extranjera que creció en más de 7.600 personas, mientras que la población de nacionalidad española en Castilla-La Mancha bajó en 4.761 personas, un descenso constante que se inició en 2012.

CCOO afirma que ahora que se está tomando conciencia del reto demográfico al que se enfrenta Castilla-La Mancha y que va más allá de la despoblación del medio rural, porque la pérdida de población afecta también a municipios no rurales, la población de origen extranjero está llamada a jugar un papel destacado, pero no puede ser bajo condiciones de trabajo indecentes.

“Desde las ideologías de extrema derecha se acusa a las personas extranjeras de trabajar y en zonas en las que el sector primario es importante estas ideologías han tenido resultados electorales destacados, pero lo que reclaman no es que personas de nacionalidad española trabajen en condiciones indecentes, lo que quieren es explotar más aún a las personas extranjeras, despojarlas de sus derechos laborales, que recojan las cosechas, que generen riqueza de la que no van a ser partícipes y que luego desaparezcan”, denuncia Castellanos.