La reciente posición del respecto a la recepción del buque AQUARIUS es muy positiva y CCOO espera que sirva de punto de inflexión y reflexión, aunque no valen solo los gestos o las acciones individuales y por ello exigimos tanto al como a las instituciones de la UE y al resto de Estados miembros que asuman su responsabilidad conforme a las obligaciones internacionales vigentes en Convenios y Tratados: no se trata de un ejercicio de humanitarismo bienintencionado sino de cumplir con la legalidad vigente.

En esta línea, CCOO exige el cierre de las negociaciones en la UE para dotarnos de un SISTEMA COMUN EUROPEO DE ASILO (ECAS) que –superando el ámbito de los Convenios de Dublín– establezca un sistema común, obligatorio, ágil, seguro, garantista y eficaz para todas aquellas personas que llegan a la UE en busca de protección internacional.

El sindicato expresa su preocupación por los viejos clichés sobre el “efecto llamada”, discurso tan antiguo como falsario, en el que se antepone una estrecha visión exclusivamente policial y de orden público respecto a los flujos, a una visión protectora, garantista y responsable que es la que exigen los tiempos actuales. Llamamos a la reflexión sobre los verdaderos efectos salida que se hallan detrás de los miles de hombres, mujeres y niños que se ven obligados a abandonar su familia, cultura y sociedad para salvar su vida.

Asimismo, CCOO reitera la denuncia sobre la carencia de medios humanos y materiales tanto en la propia como en las dependencias policiales de solicitud y gestión de las solicitudes de protección: resulta inaceptable la dilación, no ya en la tramitación de los expedientes, sino en el mero acto de citar para la entrevista inicial, la cual se demora por espacio de varios meses.

Finalmente exigimos la aprobación inmediata de un PLAN DE CONTINGENCIAS DE EMERGENCIA que haga homogéneas las medidas a adoptar para la recepción y asistencia de las personas que llegan irregularmente por cualquier medio (costas, vallas, embarcaciones…) y no las haga depender de la disponibilidad o voluntad de los lugares donde se producen las llegadas.