Según indica en nota de prensa, las estadísticas oficiales de enfermedades profesionales reconocen únicamente unos cuantos casos de cánceres de origen laboral al año, cuando se estima que al menos una de cada diez muertes por cáncer tiene un origen laboral, lo que se traduce en unas 10.000 muertes por cáncer de origen laboral cada año en España.

A ello añade que entre enero y septiembre de este año, según los datos del , , se han reconocido un total de 20.498 enfermedades profesionales, 46 de ellas causadas por agentes carcinógenos, “lo que supone tan solo un 0,22% de cánceres de origen laboral sobre el total de enfermedades profesionales reconocidas”, señala la secretaria regional de Política Institucional y Salud Laboral de CCOO, .

Prosigue apuntando que de los 375 agentes cancerígenos reconocidos por la (IARC), casi la mitad, en concreto 173 con cancerígenos laborales.

Entre ellos, se encuentra en primer lugar el amianto, que produce millones de muertes en el mundo; partículas en forma de polvo como la sílice; metales y compuestos de arsénico, cadmio y nikel; sustancias como el benceso, alquitranes, aceites minerales; monómeros como el cloruro de vinilo; aminas aromáticas como la bencidina y la naftilamina; plaguicidas como el paraquat y el benomilo; hidrocarburos como el naftaleno y el tricloroetileno; y muchos otros.

La IARC reconoce además 18 ocupaciones en las que se ha demostrado un exceso de cáncer en relación con la población en general, aunque no se ha podido demostrar un agente específico, entre ellas las industrias del aluminio, del cuero, el calzado, del mueble, del caucho, textil y de la industria de la impresión.

Payo afirma que todos los cánceres de origen laboral son prevenibles, es posible e incluso relativamente fácil en ocasiones eliminar muchos cancerígenos de los centros de trabajo. “En la mayoría de los casos se puede determinar dónde, cómo y cuándo se originan los agentes cancerígenos, siendo por tanto evitables. La normativa laboral en prevención de riesgos obliga al empresariado a eliminar o sustituir los agentes cancerígenos”.

“Además de un empresariado responsable y comprometido con la salud y la seguridad laboral, en la eliminación de los agentes cancerígenos de los centros de trabajo, es necesaria la alianza de las administraciones públicas”, ha indicado.

En este sentido, CCOO viene reclamando al que no eleve los límites de exposición de tres sustancias cancerígenas (el polvo respirable de sílice cristalina, el bromoetileno y la acrilamida), en el contexto de la trasposición de la Directiva 2017/2398 que modifica la Directiva de agentes cancerígenos y mutágenos. Instamos al Ejecutivo a que reconsidere esta medida.

La necesidad de prevenir y controlar los cancerígenos y mutágenos laborales es evidente, siendo necesaria impulsar la prevención y el control de los agentes cancerígenos y mutágenos en los centros de trabajo.

El sindicato viene desarrollando desde hace años en el conjunto del Estado la campaña ‘Cáncer cero en el trabajo’ cuyo objetivo es eliminar o reducir los agentes cancerígenos en los procesos productivos en las empresas, reduciendo los riesgos para los trabajadores y trabajadoras.