Según explica en nota de prensa, la tasa de variación anual de la inflación subyacente se desacelera una décima hasta el 1 por ciento, “muy lejos del incremento del IPC general, lo que pone de manifiesto que la evolución del Índice de Precios al Consumo general continúa muy condicionada por la volatilidad de los precios del petróleo, que impulsa al alza la inflación”.

Ante esta situación, en la que las empresas sí han tenido que hacer frente a un aumento de los costes de producción, especialmente la energía, “conviene recordar que cualquier deterioro de la competitividad supondrá una limitación para la recuperación de la economía”.