Hasta ahora en el centro de recuperación se habían recuperado ejemplares de esta especie procedentes de la naturaleza que llegaban a las instalaciones como consecuencia del paso de cosechadoras por los nidos o por el abandono de la incubación de las hembras debido a diferentes causas (bien en fase de huevos o de polluelos), pero esta es la primera vez que los reproductores del centro de cría han puesto huevos (solo uno de ellos fértil) y éste ha eclosionado con éxito.

El polluelo, que se llama Alberti, se mantuvo durante 24 horas en la nacedora tras 25 días de incubación y desde entonces se encuentra en un box con suelo de tierra y temperatura controlada. Come “insaciablemente” saltamontes y otros insectos, complementando su dieta con judías verdes, lentejas, hojas de alfalfa y huevos cocidos.

Tal y como ocurre en la naturaleza, durante las dos primeras semanas de vida ha comido lo que se le colocaba cerca del pico, por lo que está precisando “cuidados continuos y aportes de alimento cada media hora”, según informa la Junta en una nota de prensa.

En sus nueve días de vida ha cuadruplicado el peso (nació con 66 gramos y a 9 de junio ha alcanzado los 229). Los progenitores de Alberti son Cibeles, de 7 años, procedente de Castilla-La Mancha en 2010, y Príncipe, de 10, éste último recogido en Maguilla () en octubre de 2007 con una fractura de carpo.

Tradicionalmente se ha considerado a la avutarda como una especie “totalmente nidífuga”, esto es, capaz de caminar y alimentarse de forma autónoma a las pocas horas de nacer como otras especies estepáricas y gallináceas.

Sin embargo, según la Junta, este dato “no es del todo correcto, ya que los polluelos de avutarda común durante las dos primeras semanas sólo ingieren lo que la les aporta, siendo incapaces de picar alimento del suelo o capturar insectos, aunque sí caminen grandes distancias por las llanuras cerealísticas a las pocas horas de nacer”.

En el ámbito internacional, países como Hungría, , Rusia e Inglaterra están intentando criar con esta especie desde hace años, pero hasta la fecha sólo han conseguido recoger ejemplares de la naturaleza para que formen parte del stock de cría.

En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), desde hace más de 10 años se cría en cautividad la avutarda común, siendo hasta ahora el único centro del mundo que lo había conseguido.