Según el escrito de acusación del , al que ha tenido acceso , el acusado, en fecha no determinada pero anterior al 14 de agosto de 2013, colocó sosa cáustica en unos pantalones y en una barra pintalabios de su mujer, con la que llevaba 17 años casado.

Ésta vistió esos pantalones vaqueros en la mañana del citado 14 de agosto de 2013 y se marchó a tomar un café con unas amigas, momento en que empezó a notar que le quemaban las piernas.

Posteriormente, los vaqueros fueron analizados pericialmente, así como la barra de labios, y se detectó en los primeros silicato sódico, citrato sódico dihitratado y acetato sódico y en el pintalabios carbonato sódico e hidróxido de aluminio.

Como consecuencia de estos hechos, la mujer sufrió quemaduras de tercer grado en la parte inferior del glúteo izquierdo y derecho, en la zona abdominal y en la zona pública, que precisaron para su curación tratamiento facultativo con intervención quirúrgica en la que le practicaron injertos de piel.

La víctima requirió también de sutura, curas locales, vendaje, tratamiento farmacológico como analgésicos, cremas cicatrizantes, y ansiolíticos sintomáticos, ya que, aunque ya estaba en tratamiento con ansiolíticos de forma previa, hubo de serle incrementada la dosis.

Lesiones de las que tardó en curar 90 días, todos ellos impeditivos, quedando como secuelas varias cicatrices en toda la zona, lo que le causan un perjuicio estético moderado.