El curso se ha programado para dotar a estos profesionales de los conocimientos sobre atención y cuidados que necesita la piel de los enfermos de cáncer. Con esta intención, la primera parte estuvo dedicada a explicar a los alumnos los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos sobre la epidermis y, a continuación, les mostraron cómo mejorar la comunicación, empatía y cercanía con los pacientes oncológicos para asesorarles adecuadamente, según ha informado la Junta en nota de prensa.

Los pacientes con lesiones o cambios físicos provocados por los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos suelen mostrar un comportamiento retraído y un grado variable de aislamiento social. El hecho de no sentirse cómodos con su imagen puede desembocar en problemas psicológicos como ansiedad, depresión y baja autoestima que deterioran su calidad de vida.

De ahí que la dermoestética se considere una alternativa terapéutica eficaz, ya que, como explicó la responsable del curso, la farmacéutica Nácar Jiménez Romero, ayuda a que los pacientes se sientan mejor consigo mismos y su imagen, lo cual es un estímulo en su lucha contra la enfermedad, y, tanto o más importante, contribuye a paliar los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos sobre la piel —sequedad, sensación de picor, tirantez o alteraciones en la pigmentación— a través de la aplicación de productos que aportan hidratación y elasticidad a la epidermis.

Además, en el caso de los pacientes sometidos a radioterapia, la zona irradiada puede sufrir erosiones similares a las que provoca una quemadura, por lo que precisa de una protección solar adecuada para evitar que los daños cutáneos se agraven.

De ahí la necesidad de que los profesionales sanitarios conozcan cómo aplicar los productos para aliviar los efectos secundarios sobre la piel de los tratamientos oncológicos y cómo ayudar a los enfermos a estar cómodos con su imagen.