La comarca de Campo de Calatrava expone su oferta para optar a la declaración de Interés Turístico Nacional de la Semana Santa de esta comarca castellano-manchega, mostrando la Ruta de la Pasión Calatrava, llena de peculiaridades como los ‘armaos’; o el Juego de las Caras que bascula entre lo sagrado y lo profano

Dentro de la Ruta de la Pasión Calatrava (www.rutapasioncalatrava.es) se encuentra uno de los ritos más arraigados en varios municipios de la comarca son los ‘armaos’. Establecidos en poblaciones como Aldea del Rey, Bolaños de Calatrava, Moral de Calatrava, Granátula de Calatrava, Calzada de Calatrava, Miguelturra o Almagro, estas hermandades son elemento diferenciador de la Pasión Calatrava desde el siglo XVI.

Los ‘armaos’ no visten de nazareno como cualquier hermandad, sino de soldados romanos, y como tal se organizan y comportan. “Las férreas normas de la Hermandad impiden lucir su uniforme en bares o mientras se bebe o fuma, pero tampoco permiten que ningún ‘armao’ no aparezca perfectamente uniformado durante estos días; el que se deje en casa casco, celada, botones, morrión o plumero, será sancionado”.

Durante sus desfiles procesionales, los ‘armaos’ de cada localidad tienen representaciones propias, como ‘La estrella’ en Bolaños de Calatrava y ‘El caracol’ en Almagro, formas que los soldados recrean bajo las órdenes de sus superiores, desde comandantes a capitanes, para el deleite de los devotos y turistas, que se ven transportados a los tiempos del .

EL PRENDIMIENTO

Los ‘armaos’ son los auténticos protagonistas de la Semana Santa Calatrava, pues su presencia “es fundamental” en muchos otros eventos que rayan entre lo religioso y lo profano. Así, es común en muchos pueblos la representación del Prendimiento, en la que los ‘armaos’ actúan como la milicia romana que apresa a Jesucristo para su martirio.

Uno de los prendimientos más destacados es el de Aldea del Rey. Comienza a las 10.00 horas del Jueves Santo con una representación celebrada a las puertas de la casa de Judas. Tras la Venta, en la que Judas recibe sus treinta monedas de plata a cambio de su deslealtad, la comitiva de ‘armaos’ llega a la Plaza Mayor, convertida en el Huerto de Getsemaní, donde detienen a Jesucristo al toque de tambores y cornetas.

La escena de ‘El Vendimiento’ es uno de los momentos más emocionantes de la Pasión en Aldea del Rey, pues Judas y el capitán de los ‘armaos’ repiten año tras año un diálogo que cuenta con más de 150 años de antigüedad y que ha introducido dialectos propios de la zona.

LAS CARAS

La disciplina y el poder de los ‘armaos’ no es lo único que diferencia La Pasión Calatrava, que cuenta con una de las celebraciones profanas más antiguas de España. La mañana del Viernes Santo en Calzada de Calatrava se aprovecha la ausencia de Dios para dejarse seducir por la tentación del juego de Las Caras.

El juego, declarado de Interés Turístico Regional en 1993, mueve cada año millones de euros en apuestas, que pasan de mano en mano al albur del azar. El origen de esta tradición se pierde en el tiempo, pero los calzadeños aseguran que se basa en el pasaje bíblico del Expolio, cuando los romanos se jugaron las prendas del desahuciado Jesús.

Su mecánica consiste en que el baratero, quien ejerce de banca, lanza al aire dos monedas de la época de Alfonso XII, los apostantes dejan su dinero alrededor del corro que se dibuja en el suelo y esperan a la suerte. Si salen dos caras gana la banca, si salen cruces el apostante recibe el doble de lo apostado, si salen cara y cruz se tira de nuevo.

Las Caras se han jugado ininterrumpidamente en Calzada desde hace siglos, no pudo con ella ni la dictadura franquista, en la que los juegos de azar estaban prohibidos. Hoy en día se dan cita cada Viernes Santo unas 20.000 personas en un pueblo cuyo censo no pasa de los 3.000 habitantes.

En definitiva, este territorio, con unas características orográficas propias, además de su diversa gastronomía, riqueza patrimonial, artesanía, distintas rutas y una estupenda oferta hostelera de más de 2.000 plazas, hace de la Ruta de la Pasión Calatrava un recurso turístico “sin posible comparación” en el centro de España, cuyos principales protagonistas son las 50 hermandades y 20.000 cofrades que la viven todo el año y atraen a más de 100.000 turistas.