Así se desprende de la monografía ‘Las facetas del bienestar: una aproximación multidimensional a la calidad de vida en España y sus comunidades autónomas 2006-2015’, que publicará próximamente la y el Ivie y cuyos principales resultados se han dado a conocer este jueves, 30 de noviembre.

El trabajo —realizado por los investigadores y , en colaboración con Ángel Soler, técnico de investigación del Ivie— analiza la evolución del bienestar entre 2006 y 2015 con datos del INE y teniendo en cuenta la metodología adoptada por la en su programa How’s Life, que ofrece información sobre 50 indicadores relativos al bienestar presente y los recursos para mantenerlo.

Según la monografía, se observa una cierta disparidad entre los niveles de bienestar aproximados por las variables objetivas y el grado de satisfacción con la vida. Así, los habitantes de Islas Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana, que presentan niveles medio y medio-bajos de bienestar objetivo, son los que tienen una percepción más positiva de su vida (junto con los de Navarra y el , con altos niveles de bienestar objetivo). Lo contrario ocurre en el caso de Galicia, que aparece por encima de la media en bienestar objetivo y, sin embargo, es la comunidad más insatisfecha (en torno a tres desviaciones típicas por debajo de la media).

Según How’s Life 2017, España se sitúa actualmente por debajo de la media de la OCDE en los indicadores de renta, empleo, vivienda, educación y satisfacción con la vida, mientras que supera el promedio en las variables del bienestar relacionadas con la salud, las conexiones sociales, el medio ambiente y la seguridad. Excepto en educación, la evolución en el periodo analizado en España ha sido negativa para todos los parámetros objetivos que afectan al bienestar (renta, empleo, vivienda y compromiso cívico).

Según el informe, la renta de los hogares entre 2009 y 2015 cayó en España un 8,7%, el mayor retroceso de todos los países de la OCDE que, en su conjunto, registraron un incremento del 4,3%. Además, este descenso se ha repartido de forma muy diferente entre los distintos grupos de renta. La pobreza, medida por el porcentaje de personas que viven en hogares cuyo gasto es inferior al 60% de la mediana de gasto nacional, ha crecido un 6,07% entre 2006 y 2014.

En cuanto a la tasa de empleo, en 2016 multiplicaba por 2,3 el valor de 2006 para el conjunto de España, llegando a alcanzar la cifra del 26%. Estos altos niveles medios de desempleo esconden grandes diferencias en la intensidad del impacto de la crisis por comunidades autónomas, sexos y, sobre todo, generaciones. La población joven es la que ha sufrido en mayor medida el aumento del desempleo. Los jóvenes de entre 16 y 24 años llegaron a superar el 55% de tasa de desempleo en 2013, y en 2016 ascendió al 44,4%.

EDUCACIÓN, FORMACIÓN Y SALUD

La evolución de las variables educativas ha resultado mucho más positiva, según el análisis. En 2015, casi el 50% de la población en España en edad de trabajar tenía una formación de, al menos, educación secundaria superior, con diferencias sustanciales entre las comunidades autónomas. El abandono escolar temprano se ha reducido en un 27% entre 2006 y 2014, si bien ha aumentado la ya de por sí elevada diversidad regional.

Precisamente, los resultados de PISA muestran que España se encuentra en 2015 en torno a los valores medios de la OCDE, tras experimentar una importante mejora en el área de lectura, una mejora modesta en matemáticas y presentar una desigual mejora en ciencias. Si bien, según el Informe PIAAC (el PISA para adultos), España debe todavía mejorar sustancialmente la formación de su población así como la equidad en el acceso a la educación, dada la gran dependencia de los conocimientos adquiridos del origen familiar.

La salud es uno de los aspectos del bienestar en los que España supera la media de la OCDE. De hecho, es país del mundo en esperanza de vida al nacer, sólo por detrás de Japón. Entre 2006 y 2015 se ha pasado de una esperanza de vida de 81,1 años a 83 años.

El consumo de tabaco ha disminuido un 11,3% entre 2009 y 2014 (último año disponible), pero el de alcohol ha crecido un 9%, así como la obesidad (7,8%), hasta representar el 16,3% de las personas adultas. En concreto, la obesidad infantil ha crecido un 10,8% entre 2006 y 2012, así como el consumo excesivo de alcohol y el cannabis, que se concentran fundamentalmente en los varones entre 15 y 24 años.

MADRID, PAÍS , LOS QUE MÁS INSEGURIDAD SIENTEN

Por otro lado, España se sitúa por encima de la media de la OCDE en conexiones sociales y seguridad. Así, la monografía revela que la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes se ha mantenido muy estable en España, en alrededor de 2,8, durante todo el periodo analizado, inferior a la media de la OCDE que se sitúa en 3,7 (How’s Life 2017). En cuanto a la sensación autopercibida de seguridad, el 80% de las personas se sienten seguras al caminar solas por la noche, muy por encima de la media de la OCDE que se sitúa en el 69%.

Según esta percepción, Cantabria, Asturias y La Rioja serían las más seguras (con un 85%), mientras que los habitantes de Madrid, País Vasco y Cataluña tienen una percepción mayor de inseguridad (pese a que las dos primeras se sitúan por debajo de la media en número de homicidios cada 100.000 habitantes).

Igualmente, en España la media de satisfacción con las relaciones personales se sitúa en el 7,8 (sobre 10). El 75% de la población asegura que contacta con amigos una vez a la semana y el 70% afirma que se reúne con ellos también una vez por semana. Extremadura y Cantabria están a la cabeza en frecuencia de contactos tanto con amigos como con familia, mientras que Cataluña se sitúa en la cola en ambos casos.

Por último, España se sitúa prácticamente al mismo nivel que la media de la OCDE en compromiso cívico. La participación electoral de los españoles en las elecciones generales ha descendido ligeramente entre 2008 y 2015, pero se mantiene por encima del 73%, con diferencias regionales que superan los 12 puntos. En cuanto a la participación en actividades de partidos políticos, destaca la actividad en Cataluña y Navarra, que casi doblan la media nacional, y la baja participación en Andalucía, Aragón y Extremadura. En actividades de voluntariado, destacan la Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares y Madrid, mientras que Andalucía y Asturias están a la cola.

El análisis muestra que en muchas de las variables asociadas al bienestar, con la excepción de los niveles de empleo, España ha recuperado los niveles del año 2006, aunque aún no se ha llegado a los alcanzados en 2008 y 2009.