Al tiempo, ha lamentado las declaraciones “desafortunadas” del delegado del Gobierno en la región, , respecto a la situación del Tajo y ha manifestado que los aparatos que se han utilizado para medir “son de la propia Confederación”, dependen del , o sea que “el maletín de la Señorita Pepis es el maletín del propio delegado del Gobierno”.

Según De la Cruz, en declaraciones a los medios durante la visita a una vivienda en la que se llevan a cabo obras de mejora de accesibilidad en Albacete, ha explicado que lo único que ha hecho el es “tomar los datos de su propia página web y sacar las conclusiones”.

Viendo las declaraciones que ha hecho el presidente de la Confederación, que “se fue al Tajo el pasado domingo” y “parecía desconocer sus propios datos”, con lo que el Ejecutivo regional no sabe “si han venido a a mentirnos o tienen un total desconocimiento del agua”.

Para De la Cruz, es “un atentado medioambiental” que se mantenga un río en las condiciones como lo está el Tajo porque el episodio del pasado sábado es el estado “que presenta habitualmente” y ha rechazado que el estado del río se deba exclusivamente a las lluvias, como ha concluido un informe del Seprona, por el que se le ha preguntado también.

Que haya lluvias lo que hace es que aumente un poco el caudal y, en zonas de salto, puede hacer aumentar un poco la espuma “si hay carga contaminante” porque la espuma “no se produce de la nada”.

En los datos de la página web del propio Ministerio “se ve perfectamente el pico de amonio entre las tres y las cuatro de la madrugada” del 13 al 14 de octubre y por eso ha dicho no entender las afirmaciones realizadas de sus responsables, “no sabemos si se desdicen de sus propios medidores”.

También le ha resultado “sorprendente” a la consejera “la cifra que dan de caudal”. Parece “desconocer” el delegado del Gobierno, ha explicado Elena de la Cruz, que no se suman automáticamente los caudales de los ríos, sino que hay que tener en cuenta “la anchura, la profundidad y el movimiento”.

Decir que llevaba un caudal de 30 hectómetros cúbicos por segundo es que “pretenden sumar de una forma un poco extraña” el caudal que llevaba el Tajo al recibir las aguas del Jarama. Teniendo en cuenta el medidor de aforo cerca de , con la aportación del Jarama, el Tajo “podía llevar 11 ó 12 hectómetros cúbicos por segundo, en ningún caso 30, que era lo que podía llevar el Tajo cuando no había trasvase”.