La institución señala que el objetivo de esta medida es reducir la accidentalidad ocasionada por aquellos conductores que circulan por las carreteras tras haber consumido alcohol o cualquier otra sustancia psicotrópica.

Los controles se realizarán a cualquier hora del día y en cualquier carretera, especialmente en vías convencionales y en aquellas en las que el índice de siniestralidad es más elevado.

Igualmente, se realizarán pruebas, siempre que sea posible, a los conductores que hayan cometido una infracción y se les notifique en el acto. La idea es evitar la impunidad incrementando los controles preventivos.

En el primer trimestre del año, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha incrementado un 28 por ciento las pruebas realizadas a conductores en estos controles.

La DGT advierte de que el porcentaje de conductores fallecidos con resultado positivo en alcohol y/o drogas en el año 2017 fue del 33 por ciento. Además, señala que el alcohol y las drogas no solo están relacionados con una mayor accidentalidad, sino que también suponen una mayor mortalidad y lesiones más severas.