Así ha contestado este colectivo mediante una carta después de que Greenpeace afirmara en agosto que la Región de Murcia podría ser autosuficiente usando agua subterránea y no necesitar el trasvase Tajo-Segura, de tal forma que este podría cerrar en tres años, según un informe elaborado por la organización bajo el título ‘La trama del agua en la cuenca del Segura, 10 años después’.

“En ningún caso es técnicamente razonable suponer que pueda existir en la demarcación hidrográfica del Segura una nueva fuente no conocida de recursos abundantes y aprovechables procedentes de estos niveles”, han afirmado en nota de prensa.

Desde el punto de vista de las disponibilidades hídricas, afirman que cabría pensar a lo sumo “en posibles reservas a estos niveles”, pero cuya captación, “además de los problemas de calidad apuntados, conduciría en general a un rápido agotamiento, dada su nula o muy reducida tasa de renovación, y a posibles nuevas afecciones a terceros a medio y largo plazo”.

“Fruto del estudio y experiencia existente, podemos afirmar que, por consideraciones estrictamente geológicas, un flujo subterráneo de recursos hídricos renovables desde la cabecera de la cuenca del Segura hasta el mar, sin interrupciones ni discontinuidades, no resulta hidrológicamente posible en esta demarcación, debido a la intensa compartimentación tectónica que se da en la demarcación del Segura, que es la causa determinante de la catalogación de sus muy numerosos acuíferos independientes (más de 200)”, señalan.

Estos acuíferos “limitados en general por barreras impermeables laterales”, impiden que sus aguas “no solamente no accedan subterráneamente al mar”, sino que incluso “lo hagan en muchos casos a los existentes en sus proximidades”.

No obstante, este colectivo indica que la situación de explotación intensiva de los recursos subterráneos y sobreexplotación de numerosos acuíferos “es un hecho incuestionable” que refleja la realidad de una cuenca actualmente deficitaria, y “cuyo déficit no puede ser cubierto exclusivamente con los recursos naturales, superficiales y subterráneos, propios de la cuenca”. La sobreexplotación existente es estructural, con descensos continuados de los niveles piezométricos, y las eventuales sequías, como la actual, amplifican esta situación de fondo y permanente.

Con esta carta, han indicado, quieren “clarificar ante la opinión pública los graves errores técnicos hidrogeológicos que contiene el informe, y alertar públicamente sobre la confusión social y tensiones que pueden producirse, advirtiendo que estas tensiones no se basan en realidades científicas contrastadas sino en falsedades pseudocientíficas que son rechazadas por los especialistas”.