Ecologistas se ha congratulado en nota de prensa de que se esté a punto de dar “un paso tan decisivo” en la modificación de una norma “que se elaboró a la medida de unos pocos y para favorecer un modelo de caza intensiva y comercial que daba la espalda a los derechos de los no cazadores, al bienestar animal y a la protección de la naturaleza”.

La plataforma entiende que aun así, hay una última posibilidad de mejorar la ley incrementando la edad mínima para cazar, manifestando que tanto desde el punto de vista de la seguridad para las personas, cazadores o no, como desde la comparación con otras actividades para las que se requiere la mayoría de edad y considerando los precedentes en comunidades autónomas como “hay que subir la edad para usar un arma para cazar”.

Por otra parte, la organización ecologista ha considerado que el lobby cinegético pretende distraer la atención de esta cuestión de la edad y evitar que se apruebe la enmienda con sus críticas “infundadas” a la reforma, así como “posicionarse cada vez más duramente contra la ley de protección y bienestar animal”.

“No se puede entender de otra forma su reacción ya que, de las 15 razones que se esgrimen para rechazar la Ley de Caza, unas no se sostienen en la realidad y otras ponen de manifiesto la apuesta por un modelo de caza insostenible enfocado a la transgresión permanente de la normativa sea en materia de caza, de protección de la naturaleza, de bienestar animal o de uso público”, ha añadido la organización.

INCREMENTO DE LAS SANCIONES

En este sentido, Ecologistas en Acción ha criticado la posición del sector cinegético con respecto al incremento de las sanciones y a la consideración del papel protagonista de los agentes medioambientales en el control de la actividad cinegética, recordando que la reforma de la ley “no hace otra cosa que recuperar el régimen de sanciones económicas que ya había en la ley de 1993 y que de forma sorprendente se había rebajado a la mitad en 2015”.

“Cabe preguntarse qué teme el lobby si ellos defienden el buen hacer del sector e invocan que son los primeros en denunciar ilegalidades”, se ha cuestionado Ecologistas, manifestando que “obviamente, lo que quieren es que no se descubran las numerosas actos ilícitos que se cometen y que, si se descubren, que no se sancionen”.

Asimismo, ha lamentado “los bulos que están propagando respecto de supuestas nuevas prohibiciones, como la que afectaría a las esperas nocturnas de jabalí”, afirmando que estas se van a seguir realizando “a pesar del peligro que comportan para la seguridad de las personas y para el control del furtivismo”.

“El cambio que se ha introducido, y que ya se verá si se concreta en el reglamento, es que deje de considerarse una modalidad de caza por imperativo legal, cosa que no se hace con ningún otro tipo de caza, pero podrá autorizarse como se ha hecho siempre, como método excepcional sujeto a autorización, y debe mantenerse así entre otras cosas porque va contra uno de los principios básicos de la protección de la propia caza, la prohibición general de que se pueda cazar de noche”, ha añadido.

Ecologistas en Acción ha finalizado que con estos argumentos, la Mesa de la Caza “no hace otra cosa que mostrar su falta de autocrítica a las malas prácticas cinegéticas y su falta de respeto a la inmensa mayoría que representan las personas no cazadoras”, apuntando que los intregrantes del sector de la caza “hace tiempo que decidieron dejar de buscar consensos y optaron por la confrontación contra todo aquel que no quisiera transigir con su apuesta por la insostenibilidad del modelo de caza comercial, elitista e intensiva”.