De estas 1.531 ejecuciones hipotecarias, 272 fueron sobre viviendas nuevas y 1.259 sobre viviendas usadas. Además, 364 casos correspondieron a personas físicas y 1.167 a personas jurídicas.

En lo que respecta al cuarto trimestre del pasado año, el número de ejecuciones hipotecarias se situó en las 849 en la región, cifra que representa una variación del 2,41% en comparación con el trimestre anterior y un 66,14% respecto al mismo periodo del año anterior.

Del total de ejecuciones hipotecarias iniciadas en el cuarto trimestre de 2018, 517 afectaron a viviendas en fincas urbanas y 18 a fincas rústicas. El dato de ejecuciones hipotecarias de viviendas en fincas urbanas implica una variación de un 40,87% respecto al mes anterior y una tasa interanual del 82,69%.

DATOS NACIONALES

A nivel nacional, el número de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales se situó en 6.523 en 2018, cifra un 40,7 por ciento inferior a la de 2017.

De este modo, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales encadenan cuatro años de retrocesos después de que en 2017, 2016 y 2015 bajaran un 48,3 por ciento, un 30,3 por ciento y un 12,6 por ciento, respectivamente.

Sólo en el cuarto trimestre de 2018 se registraron 1.551 ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales, un 31,2 por ciento más que en el trimestre anterior, pero un 28,9 por ciento menos que en el cuarto trimestre de 2017.

El objetivo principal de esta estadística es ofrecer trimestralmente el número de certificaciones de ejecuciones hipotecarias iniciadas e inscritas en los Registros de la Propiedad durante el trimestre de referencia. Estadística recuerda que no todas las ejecuciones de hipoteca terminan con el lanzamiento (desahucio) de sus propietarios.

En 2018 se iniciaron 53.857 ejecuciones hipotecarias, un 1,6 por ciento más que en 2017. De ellas, 51.314 afectaron a fincas urbanas (donde se incluyen las viviendas) y 2.543 a fincas rústicas.

Las ejecuciones hipotecarias sobre fincas urbanas aumentaron un 3,2 por ciento en relación a 2017. Dentro de las fincas urbanas, 25.903 ejecuciones correspondieron a viviendas, un 6,6 por ciento menos, y de ellas 8.912 eran ejecuciones sobre viviendas de personas físicas, cifra un 38,2 por ciento inferior a la de 2017.

Por su parte, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas de personas jurídicas se incrementaron un 27,8 por ciento en el año, hasta las 16.991, mientras que las realizadas sobre solares aumentaron un 24,2 por ciento y totalizaron 3.352.